Tetebeos

Blog sobre comics.

Archivos para 'Wildstorm' Categoría


DESOLATION JONES, de Warren Ellis y J. H. Williams III.

Publicado por Mon Petit Renard on Julio 4, 2007

De la mano de Norma Editorial nos llega la recopilación de los seis primeros números de la serie Desolation Jones, obra del guionista Warren Ellis y el dibujante J. H. Williams III. Nos encontramos con el primer arco argumental, Made in England, el cual sirve para presentar a su protagonista y sentar las premisas de la trama, además de para contar una historia realmente interesante…

Warren Ellis parece tener un interés especial en las historias de detectives, pistoleros, asesinos, agentes secretos y otros tópicos del género negro. Hay un tipo de personaje que suele repetirse, con variaciones, en sus tebeos: una persona amargada y algo cínica, de vuelta de todo, fumadora, bebedora y de moralidad peculiar, que se ve envuelta en una trama llena de sangre y violencia. Tanto en sus obras más o menos extensas, -Planetary, Transmetropolitan, The Authority, Global Frequency...- como en sus miniseries autoconclusivas -Strange Kiss, Red, Reload…- podemos encontrar ejemplos de este tipo de personaje. Y el tebeo que nos ocupa es uno más, y especialmente interesante; explicar cualquier cosa sobre el mismo, más allá de los tópicos citados arriba, sería reventar buena parte del interés de la historia, con lo que dejaremos al lector que lo descubra por sí mismo.

Lo dicho a propósito del protagonista vale igualmente respecto de la trama. Diremos tan sólo que incluye ex agentes secretos, una ciudad de paso, un padre preocupado y tres gorgonas, retazos de un pasado chungo, una auténtica mujer araña, secretos del porno y muchas cosas más.

Este tebeo es Ellis en estado puro. Se le nota especialmente inspirado -quizá por el aliciente de trabajar con un pedazo de artista como es Williams III-, y puedo decir que éste es, junto con Planetary y algunos números de Global Frequency, mi tebeo favorito de este guionista. El talento de Ellis para dialogar se muestra aquí en todo su esplendor, con algunas líneas realmente memorables; más allá de la mera provocación a base de exabruptos y escatología, que algunos compañeros de generación practican hasta alcanzar la autoparodia y la inanidad, Ellis retrata a sus personajes con precisión y coherencia, dándoles un registro propio y la posibilidad de entrar en sus mentes y empatizar con ellos. Desde el patetismo enternecedor hasta el humor un poco al estilo de Pulp Fiction, desde el cinismo hasta una ingenuidad mantenida pese a las circunstancias; todo lo que es necesario para perfilar a sus personajes y hacer avanzar la historia tiene cabida aquí. Se podría objetar la falta de originalidad, puesto que el esquema argumental y los tipos son deudores de referentes bastante conocidos; pues bienvenido el plagio, siempre que sea tan brillante como en este tebeo.

Sobre J. H. Williams III, me faltan las palabras. Es el dibujante de Promethea, y eso, para mí, lo dice casi todo. Aquí podemos verle entintándose a sí mismo, con un interesante color de José Villarrubia, y el resultado es, sin duda alguna, excelente. Williams experimenta constantemente, con el diseño de página, con la composición, la angulación, los efectos, en fin, con cualquier recurso que el cómic pone a su disposición. Aquí incluso varía el tipo de entintado y, para que se hagan una idea, a veces recuerda el estilo que emplea Jae Lee, a base de líneas finas que contrastan con sombras geométricas muy perfiladas. Otras veces, en cambio, el volumen se consigue a base de rayar las zonas sombreadas, y uno no puede evitar pensar en artistas como Bill Sienkiewicz. De todos modos, el estilo de Williams es personal e inconfundible: muy realista, sin resultar estático, de un academicismo y una corrección asombrosos; destacaría, además de su afán experimentador y la belleza de sus composiciones, su habilidad a la hora de dibujar el rostro y el cuerpo humano. Por intentar buscarle algún pero, diremos que en ocasiones no es fácil adivinar el sentido de lectura de la composición… pecata minuta, en comparación con todo lo que el artista nos ofrece a cambio de esta ocasional incomodidad. En resumen, un artista con mayúsculas, uno de mis favoritos no sólo de la actualidad, sino de todos los que conozco en cualquier época.

Por lo dicho hasta ahora, se podrán imaginar que de la conjunción de un guión que considero más que interesante y un dibujo francamente memorable sólo puedo expresar una opinión: un tebeo soberbio, una obra que quizá sea pronto “de culto”, tal vez no apta para todos los paladares -aunque no es particularmente inaccesible, antes al contrario-, pero que ofrece dosis de violencia, erotismo soterrado y algo enfermizo, conspiraciones en la sombra y la paranoia asociada, personajes crepusculares, diálogos brillantes, humor negro y algo macarra, ternura y empatía frente a todo pronóstico y una moralidad retorcida pero coherente, entre otras cosas; todo ello con una presentación visual de auténtico lujo, un deleite para los sentidos y el intelecto.

En fin, un tebeo que considero más que recomendable para los aficionados a cualquiera de sus autores, al género negro más decadente, a las tramas conspiratorias o, simplemente, los buenos comics. Y es sorprendentemente barato -seis números yanquis en un bonito tomo en rústica por 10 euros: enhorabuena a la editorial, es de justicia reconocer el esfuerzo-; no hay excusa para no hacerse con él. Espero que, si así lo hacen, lo disfruten al menos tanto como yo.

Publicado en DC, Wildstorm | 2 Comentarios »

SLEEPER: El largo camino a casa, de Ed Brubaker y Sean Phillips.

Publicado por Mon Petit Renard on Abril 30, 2007

Cuarto y último tomo de esta excelentísima serie, de cuya tercera entrega hablamos hace muy poco aquí. Dado que ya se trató allí sobre algunos aspectos generales del tebeo, tan sólo queda dejar un par de breves apuntes sobre ésta, su conclusión.

En primer lugar, si la relación entre Holden Carver y Miss Misery había jugado un papel de importancia creciente en la serie, en estos episodios es prácticamente central. Hay, de hecho, un número dedicado a la monstruosa femme fatale que pone los pelos de punta, y su comportamiento es, pese a lo despreciable, de una coherencia asombrosa, paradigma del conductismo.

Por otro lado, Brubaker consigue mantener durante prácticamente todos los episodios la tensión y la incertidumbre respecto a qué va a ocurrir, cómo se van a desarrollar los diferentes planes puestos en marcha -principalmente, el de Holden-, y, muy en especial, cuál va a ser el destino final de los diferentes personajes. La espiral de violencias, mentiras y traiciones que ha sido el plano sobre el que se han desarrollado todos los movimientos de los diferentes personajes alcanza un punto central, y en ese vórtice, en ese acontecimiento crucial, todos y cada uno de ellos alcanzan un destino, en el sentido de que marcará un antes y un después, un cambio cualitativo en sus existencias… Quienes continúen en ellas, se entiende. Que no serán todos, como era más o menos de prever.

Destacar, finalmente, la excelente resolución de la historia, o así me lo ha parecido. Pese a que Brubaker ha conseguido algo bastante difícil, que llegara a apreciar a unos personajes que son, a fin de cuentas y en el mejor de los casos, asesinos, un final más o menos “feliz”, sin catarsis final, hubiera sido, además de poco coherente, de un cinismo casi insoportable. Encontramos en cambio una conclusión algo deprimente, pero ajustada a lo que ha sido la trayectoria de los diferentes personajes y de la trama en general. Y es gracias justamente a este meritorio final que esta serie, en mi opinión, se confirma como una de las mejores obras de su autor y uno de los mejores tebeos de su género publicado en los últimos años. No es un tebeo edificante, es muchas veces desagradable, amoral y terrible; pero es también una historia narrada con un pulso magistral y unos personajes brillantes, llena de tensión y suspense, y tiene un dibujo que difícilmente podría ser más adecuado. Y tal vez no debería gustarme… pero me encanta, qué vamos a hacerle.

Publicado en DC, Wildstorm | 2 Comentarios »

Promethea, de Alan Moore y J. H. Williams III.

Publicado por Mon Petit Renard on Abril 22, 2007

Después de unas andanzas editoriales de lo más irregular en nuestro país, parece que por fin veremos recopilado de forma íntegra y en un mismo formato este singularísimo tebeo, en la edición de Norma Editorial. Recordemos que los 12 primeros números fueron editados aquí por Planeta de Agostini en formato grapa, a los que siguieron 4 tomos que recopilaban los 15 números siguientes hasta llegar al 27 de la edición norteamericana. Si tenemos en cuenta que la serie terminó su andadura en el número 32, esto nos deja apenas cinco números inéditos que supongo no tardaremos mucho en ver por aquí.

Aparte de la serie original existe una historieta corta con un personaje secundario de la serie en el Especial America´s Best Comics, también editado en España. En Estados Unidos se ha editado, además de los recopilatorios con la serie original, un cuaderno con las portadas y un breve comentario de J. H. Williams III. Un capricho, vamos.

Los serie está escrita, obviamente, por Alan Moore, y J. H. Williams III se encarga del dibujo de portadas e interiores de toda la obra, con el entintado eficiente de Mick Gray y el color infográfico de Jeromy Cox. José Villarubia ha aportado su arte en algunos episodios, y Alex Ross realizó una de las dos cubiertas que tiene el primer número.

Si no han leído nada de esta serie será difícil conseguir transmitirles un poco de qué va. Quien haya seguido algo la trayectoria profesional y personal de Moore ya sabrá de sus coqueteos con la magia y lo oculto, y parece ser que decidió utilizar este cómic para volcar la mayor parte de sus inquietudes al respecto. Se trata de un tebeo, advirtámoslo desde un principio, bastante esotérico aunque, a la vez, accesible; un cómic “para todos y para ninguno”, por si les suena. Moore y Williams III aprovechan para realizar todo tipo de experimentos verbales, visuales y metalingüísticos, de tal modo que cada página de cada número es absolutamente única. Prácticamente cada episodio tiene sus propias coordenadas narrativas y estéticas, sin solución de continuidad, sorprendiendo al lector cada vez que pasa la página; la serie recuerda un caleidoscopio, mutando constantemente, aunque con una coherencia interna y una perfectibilidad en ese probable caos que no puede ser suficientemente bien ponderada en unas pocas líneas. En mi modesta opinión, un auténtico placer para los sentidos y el intelecto, e incluso, para ese “sexto sentido” que quedaría más allá, en los reinos de la Inmateria.

La historia gira alrededor de un mito encarnado, Promethea, capaz de tomar un avatar cuando un ser humano simplemente inventa sus historias. Pero esto, en uno de los interminables niveles y metaniveles superpuestos en el discurso de la serie, no es más que la excusa, la máscara que toma Moore para llevar al lector de la mano por una auténtica iniciación a la magia, plagada de hitos, de ritos de paso, de hechizos y conjuros, de enseñanzas de sabiduría antigua y moderna, trabajos y penalidades, pero también gratificaciones e iluminación.

Ahora bien, no se piensen que tras toda esta trascendentalidad Moore ha olvidado cómo contar una buena historia y entretener a sus lectores. Sus personajes respiran como sólo Moore sabe hacerlos respirar, y sus cuitas y sus líos nos tendrán pendientes de un hilo durante toda la serie. La trama se va subdividiendo, poco a poco, en un millar de pequeños fragmentos repartidos entre los diferentes caracteres, fragmentos que, de manera casi increíble y a todas luces brillante, terminan encajando al final; el relojero de Watchmen se supera a sí mismo.

Moore y Williams III crean, además, todo el escenario a su antojo. Desde el mundo en el que habitan “terrenalmente” los personajes, situado en algún punto del futuro, hasta los interminables de la Inmateria y alrededores, un universo inagotable se abre ante el lector. La cantidad de detalles que inundan las páginas, y que van dando pistas que ayudan a contextualizar todo lo que va ocurriendo, es realmente asombrosa. No es un tebeo cuyas historietas se despachen en cinco minutos, menos aún si uno quiere entretenerse descubriendo la cantidad de mensajes que esconden las viñetas. Correlativamente, en la relectura objetos, escenarios, personajes que podían habernos pasado desapercibidos cobran nuevo sentido.

Hay que alabar especialmente la labor del dibujante. Las capacidades de Moore son más que conocidas, pero pocas veces ha tenido la fortuna de poder contar con un artista tan adecuado para alguno de sus proyectos. Promethea podría haberla dibujado otra persona, pero es difícil pensar en alguien con mayor imaginación visual, recreación en el detalle, sentido estético y narrativo, minuciosidad, perfeccionismo… cada página podría enmarcarse. En las portadas encontramos, por su parte, una miscelánea de homenajes a todo tipo de artistas (Van Gogh, Frazzetta, Mucha…) y experimentos visuales. Vale la pena hacerse con el cuadernillo que les comentaba antes, que poderlas contemplar en sucesión una detrás de otra es una auténtica maravilla.

Dado que no se ha publicado aún aquí, les comento que el último número, el 32, contiene el que quizá sea el experimento más ambicioso de los llevados a cabo en la serie. El número puede leerse de manera convencional, de la primera a la última página; pero es que si se separan las páginas retirando las grapas del comic-book pueden formarse, uniendo las páginas siguiendo cierto orden, dos posters, uno por cada cara de las hojas. Esa es la razón por la que es el único número americano que tengo en grapa… y porque un amigo muy querido me lo quiso regalar. Antes de que se lo pregunten: en la recopilación en tomo, dado que no resultaría muy factible desencuadernarlo para poder montar el póster, se ha optado por incluir el cómic en el lugar correspondiente y, al final del volumen, incluir un espectacular desplegable con las dos imágenes resultantes de juntar las páginas de uno y otro lado. No es tan vistoso como con la grapa, pero hay que reconocer que es bastante más práctico.

En conclusión, se trata sin duda de una obra muy personal, tan compleja como ambiciosa, merecedora de interminables adjetivos y, qué duda cabe, no será tampoco plato de todos los gustos. Es de esas series que quizá convenga conocer un poco a la persona antes de recomendarla… en todo caso, si la trama por algún motivo no llega a convencer, yo invitaría a cualquier lector a que, como mínimo, ojeara algún ejemplar. Pero no pasando rápidamente las hojas, sino tratando de centrar la visión en cualquiera de las páginas, y no pasarla hasta haber “enfocado” bien las imágenes. Si ni por ahí le entra, mejor desistir de ello. ¿Recuerdan el final de la Ética de Spinoza?

A mí Promethea me tiene enamorado. Cada vez que miro sus viñetas sueño que soy yo el que inventa nuevas historias para mi niña.

Publicado en ABC, DC, Wildstorm | 3 Comentarios »

Sleeper: Una línea borrosa, de Ed Brubaker y Sean Phillips.

Publicado por Mon Petit Renard on Abril 9, 2007


Información de la contracubierta del tomo:

Continúa la serie de Ed Brubaker (Point Blank, Catwoman) y Sean Phillips (WILDCATS, Gotham Noir), que sigue renovando y diseccionando los bajos fondos del Universo Wildstorm en clave de género negro.
Holden Carver ya no sabe si es terrorista o un infiltrado en una organización terrorista. La línea que separa el bien y el mal se diluye, y la vuelta a la acción de alguien de su pasado sólo complica las cosas. Pero hay algo que Holden tiene claro: él es un luchador y hará lo que sea necesario para sobrevivir.

Tercer tomo (de cuatro) de esta excelente serie, conteniendo los seis primeros números de su “segunda temporada” y primera entrega con material inédito en nuestro país (los doce primeros episodios fueron publicados, en grapa, por Planeta de Agostini). Hace ya un tiempo desde que la serie quedó interrumpida, y lo cierto es que esperaba con ganas la continuación… y debo decir que ha valido la pena la espera. Ésta es una de las series generalistas que más me han llamado la atención estos últimos años, fruto de la excelente tarea de Ed Brubaker y Sean Phillips. Al primero le debemos tebeos tan interesantes como la tristemente sin continuidad miniserie titulada La escena del crimen o una extraordinaria etapa al frente de Catwoman. El segundo ha hecho infinidad de trabajos por aquí y por allá, desde portadas para Los Invisibles de Grant Morrison hasta números de relleno en series como Wonder Woman. Entre sus trabajos destacaría el muy reivindicable Hell Eternal junto a Jamie Delano, o la inconclusa y algo olvidada The Minx escrita por Peter Milligan, además, por supuesto, de la obra que aquí se comenta. Se trata, en mi opinión, de un muy buen dibujante, gran portadista, con una narrativa excelente, clara y fluida, y un grafismo reconocible, con un entintado algo sucio que trabaja excelentemente los contrastes y las masas de negro.

Sobre Sleeper: para quien no haya leído nada de esta serie decir que en ella Brubaker mezcla hábilmente tramas con metahumanos, organizaciones secretas, espionaje y serie negra muy, muy negra. Es un tebeo en el que nada es lo que parece, las mentiras son la norma y giros argumentales son continuos. Será difícil, además, identificarse con alguno de los personajes, todos ellos inmersos en una espiral de violencia y falsedad en la que las normas morales se reescriben continuamente y donde la voluntad de poder y el instinto de supervivencia son las únicas guías. Por lo demas, es una serie que se leía estupendamente mes a mes en formato grapa ya que, aunque todas las historias desarrollan una misma trama, cada número aporta su ración de entretenimiento y acontecimientos relevantes, además de que los cliffhangers que suelen cerrar cada número acostumbran a ser de infarto. En tomo la lectura es fluida, pero la unidad de cada episodio y el suspense de esperar la continuación se pierden un tanto.

Así pues, me parece ésta una serie muy interesante, escrita con inteligencia, con tramas enrevesadas y adictivas, muy bien dialogada, con agentes del gobierno y de organizaciones terroristas, metahumanos, suspense, humor -impagable la historia de la “vampiresa” de este tomo-, sexo y violencia… bien escrita, bien dibujada y muy por encima de la media en su ámbito. Espero con ansia la ya inminente conclusión.

Publicado en DC, Wildstorm | 1 Comentario »