Tetebeos

Blog sobre comics.

Archivos para 'DC' Categoría


Shadowpact 1-5, de Bill Willingham y otros.

Publicado por Mon Petit Renard on Enero 28, 2008

shadowpact-de-bill-willingham.jpg

Comentaré hoy una serie que comenzará el próximo mes en nuestro país, salida de la pluma -y los lápices- de Bill Willingham, al que muchos conocerán por ser el creador y guionista de Fábulas. Probablemente no será un cómic superventas, pero creo que tiene algunas virtudes nada desdeñables. Llegaremos a ellas, pero primero les pongo un poco en situación (intentaré chafar lo mínimo posible).

Los que todavía no hayan visto nada de la serie y sean capaces de reconocer a todos los personajes de la foto de aquí arriba, enhorabuena, se ve que son buenos conocedores del Universo DC. Para los demás, haré una presentación mínima. De arriba a abajo y de izquierda a derecha:

-La chica del antifaz es Nightshade, personaje originalmente propiedad de la Charlton y que fuera cocreado por Joe Gill y Steve Ditko. Quizá alguien la recuerde como miembro de la Suicide Squad, de los tiempos de Zinco. Aparte de eso, un servidor ni idea (bueno, sí, lo que dicen en la Wikipedia). Por lo visto hasta ahora, parece un poco sobradilla, y la verdad es que es bastante poderosa. Tiene acceso a una cierta dimensión oscura que utiliza como lugar de paso para teleportarse, y de la que saca una sustancia, esto, oscura, que utiliza para crear golems de materia-sombra bastante fuertes, además de toda forma que se le ocurra. Una especie de Green-Black-Lantern, vamos.

-El caballero del almofar es un tal Nightmaster (¿”Amo de la noche”? Pues suena a Tony Manero…), propietario de una espada mágica llamada Sword of Night (Espada de la Noche, cómo no). Todavía no sé muy bien qué es lo que puede hacer el cachirulo de marras, aparte de mantener al mancebo joven y lozano. Hace las veces de jefe del grupo, y les proporciona su lugar de reunión, un bar dimensional llamado Oblivion… aunque este lugar será uno de los problemas de estos primeros números.

-El demonio azul es, ¿lo adivinan? Sí, Blue Devil. Demonio azul. Y es, pues eso, un demonio azul. Es fuerte y le gusta dar mamporros a sabuesos del infierno, demonios, dragones y a todo bicho del averno que se le ponga por delante. También tiene un tridente que escupe fuego y puede enviar a los demonios a su lugar de origen. Sí, ya sabemos de otro demonio al que le gusta repartir leña, y Willingham también: no falta el chiste endógamo.

-El embozado harapiento es un tal Ragman (”Hombre Retal”, pero “rag” también significa “tormento”, lo que le da un doble sentido, intraducible creo yo, al nombre). Es uno de los pocos superhéroes judíos, y viste un traje de retales -como ven- que le conectan con las almas de criminales que, a cambio de cierta redención, le ceden parte de su energía. Ésta puede hacerse servir como fuerza, resistencia o velocidad, y no sé si algo más.

-La señora de las… esto, la señora de verde es The Enchantress, la Encantadora. Otra que pudo verse por el Suicide Squad. Es una maga muy poderosa y digamos que de carácter bastante variable. Puede ser Encantadora, o puede gastarse muy Mala Uva. Pero no iba a ponerse ese nombre, claro.

-Y sí, sí es lo que parece. Es un chimpancé. De hecho, es el Detective Chimp(ancé). No tiene poderes, esto, cool, pero tiene la habilidad mágica de entender a y hablar con todo bicho viviente. Es un ex-alcohólico y -todavía- fumador empedernido. ¿Que qué hace en esta serie? Pues tener una excusa para salir en la portada. Ya saben que un mono en la portada vende más tebeos.

Aparte de estos personajes, que forman el Shadowpact (”Pacto de Sombra”) propiamente dicho, hemos podido ver al Phantom Stranger (esto… ¿Fantasma Desconocido?) introduciendo la historia y jugando un cierto papel en el primer arco. También ha aparecido Rex, el perro. Que habla, como Detective Chimp. Ah, y en el primer número salen Superman y Green Lantern.

¿Y de qué va la serie? Respuesta: de un grupo de superhéroes que se dedican a combatir amenazas mágicas en tiempos revueltos por lo que al tema se refiere. Hay que decir que los motivos de reunión del grupo tienen que ver con algo que ocurre en la miniserie Day of Vengeance, editada en las previas a la Crisis Infinita. El caso es que el tebeo comienza con el Shadowpact ya formado, sin que sepamos -si no hemos leído la miniserie aludida, se entiende- quién porras son esos tipos o por qué están juntos. Y claro, ya sabemos que no son personajes muy conocidos. De todos modos, esto no representa mayor problema si uno tiene un poco de paciencia. Willingham deja hacer a sus personajes y que estos se presenten a sí mismos, y al fin de estos cinco números sabemos, creo yo, todo lo que necesitamos saber sobre ellos y sobre qué hacen juntos.

Quienes lean Fábulas ya deben saber cuáles son los puntos fuertes -y no tan fuertes- de su guionista. En mi opinión, Willingham es un escritor bastante competente, capaz de hacer tebeos entretenidos sin reinventar la rueda ni revolucionar el medio. Ni falta que le hace. A partir de elementos a priori bastante vistos, y siguiendo unas pautas que podrían formar parte de un canon, mezcla acción, un poco de humor, buenos diálogos, algo de épica, giros argumentales, personajes arquetípicos y fácilmente reconocibles, momentos dramáticos, guiños al lector, magia y elementos fantásticos… Una coctelera con ingredientes ya conocidos, pero mezclados en buena proporción y muy bien servidos. Se le puede achacar que es poco original, que sus tebeos no aportan nada novedoso al medio, y seguro que hay a quien le deja frío. Pero a algunos nos parece un tipo que hace unos tebeos geniales para pasar un buen rato sin mayores complicaciones, y me refiero concretamente a los citados (dicen por ahí que su Robin es bastante espesillo…) Además, no es precisamente de los que alargan innecesariamente las tramas. El primer arco es de tres números, y luego van dos historias más o menos autoconclusivas (la primera es un flashback, y la segunda sigue las consecuencias del primer arco). Por otra parte, sus superhéroes son superhéroes más o menos “de toda la vida”, y se preocupan por cosas como cómo evitar -o minimizar en la medida de lo posible- las muertes en sus enfrentamientos con amenazas asesinas… antes de verse con ellas. Recuerdo un tebeo de Superman en el que decían algo así como que Superman es un héroe porque lamenta las muertes, aunque no las sienta. Esto se aplica aquí, y es algo que tiendo a echar en falta en algunas series. Debe ser nostalgia. O infantilismo.

Lo cierto es que Willingham apuntaba buenas maneras y creo que sólo le faltaba soltarse un poco la melena, pero dejó de escribir la serie a la altura del número 16, así que nos conformamos con lo dado. A mí estos primeros números me han servido para encariñarme con los personajes, en los que veo un enorme potencial como grupo.

Por lo que hace a la parte gráfica, los dos primeros números los dibuja el mismo Willingham, así como la portada del tercero. Se nota que le puso ganas, y la verdad es que no me han parecido nada mal (porque recuerdo otras cosas suyas que… como que no). El tercero corre a cargo de Cory “Invencible” Walker, mientras que de los dos siguientes se encarga Steve Scott; en conjunto ninguno de los artistas desmerece.

En resumen: si te gusta Fábulas, o los superhéroes de corte más bien clásico, o las historias donde la magia y la fantasía se combinan con la acción superheróica, te recomendaría que, al menos, trataras de echarle un vistazo a esta serie. Curiosa y entretenida, en mi opinión, y con un gran potencial. Ya veremos cómo sigue.

Publicado en DC, Universo DC | 9 Comentarios »

CLÁSICOS DC: LA LEGIÓN DE SUPERHÉROES 1, de Levitz, Broderick, Giffen y otros.

Publicado por Mon Petit Renard on Diciembre 20, 2007

clasicos-dc-la-legion-de-superheroes-1.jpg

Después de algunos retrasos respecto de la fecha en la que fue anunciada, por fin vuelve a nuestro país la Legión de Superhéroes clásica, nada menos que la extensa y celebrada etapa que tuvo como guionista a Paul Levitz. Algunos lectores, entre los que me encuentro, todavía recordarán los tebeos publicados en su día por Ediciones Zinco, que incluyeron precisamente el final de dicho período (desde la saga del Proyecto Universo hasta el final de las Guerras Mágicas). Planeta de Agostini anuncia su intención de continuar la serie hasta donde sea posible y, si las ventas acompañan, no quedarse en la etapa de Levitz sino continuar más allá, cubriendo las amplias lagunas que este editorialmente maltratado supergrupo tiene en nuestro país. Esperemos que así sea, puesto que los legionarios, sin duda, lo merecen.

El formato elegido para la publicación me parece bastante adecuado: tomos de alrededor de 200 páginas, en tamaño algo más pequeño que el clásico comic-book, pero que resulta perfectamente legible, y en color… aunque, por suerte, desaparece el típico color “de puntitos” de la época y resulta, en cambio, plano… salvo que haya que recurrir al temido escáner, claro. Cuestión de falta de materiales que es una de las piedras en el camino que se encuentran este tipo de reediciones. En fin, la relación calidad/cantidad/precio resulta, me parece, bastante favorable.

Por lo que hace a las historietas en sí, nos encontramos ante un modo de entender el tebeo de superhéroes muy diferente al que prima en la actualidad. Las aventuras contenidas en cada episodio son más o menos autoconclusivas, aunque existen diferentes subtramas abiertas que se extienden a lo largo de la serie. De todos modos, cada uno de los cuadernillos originales se preocupaba por ofrecer suficiente diversión y acontecimientos como para resultar entretenido por sí mismo. Las historietas son, a consecuencia de esto, bastante densas, con páginas pobladas de texto y viñetas; esto, claro está, en comparación con los estándares actuales.

Y sobre la Legión, hay algo ciertamente difícil de explicar y que parece haber sido la causa de que este supergrupo haya mantenido un núcleo, si muchas veces reducido, también excepcionalmente fiel a sus aventuras. El suyo es un caso ciertamente singular, y que en absoluto pretendo analizar en este espacio. Baste decir que se distingue de otros supergrupos del Universo DC, en primer lugar, por tener lugar sus historietas en un hipotético futuro, y por el casi desorbitado número de miembros del que hace gala. Esto abre, ciertamente, posibilidades más complicadas para otros supergrupos, pero también ciertos problemas que, a la larga, se han revelado nefastos para su andadura editorial. Respecto de lo primero, nos encontramos ante un universo futurista que trasciende las fronteras de la Tierra y se abre a los ficticios Planetas Unidos -y más allá-. Los legionarios -a excepción de Superboy y Supergirl, por motivos obvios- se encuentran más o menos ajenos a la continuidad del Universo DC “presente”, con lo que se tiene más libertad para planificar sus historias. Además, al ser tantos y no tener muchos de ellos una excesiva carga icónica, se puede incluso tomar la decisión de matar -más o menos definitivamente- a alguno de ellos, cosa que ha ocurrido en varias ocasiones. Ahora bien, el hecho de “hipotecar” el futuro del Universo DC, el peso sobre la continuidad de los viajes en el futuro, y el hecho de haber mezclado en sus miembros a algunos héroes del presente como los citados Superboy y Supergirl, ha terminado complicando enormemente la historia del grupo. A partir de las Crisis en Tierras Infinitas de Wolfman y Perez comenzaron a surgir una serie de incoherencias que, poco a poco, fueron minando la credibilidad de las historias y, tras la marcha de Levitz, comenzaría un largo camino de sucesivos “revamps” que ha tenido una -penúltima- muestra en la reciente serie de Waid y Kitson publicada en nuestro país. Pero eso llegaría más adelante, y la realmente brillante etapa a cargo de Paul Levitz y otros estupendos artistas, especialmente Keith Giffen, pero también Steve Lightle, Pat Broderick o Greg Larocque, se abre ahora paso en nuestro mercado. Esperemos, como decía, que hayan vuelto para quedarse.

Publicado en DC, Universo DC | 4 Comentarios »

BATMAN PRESENTA: CATWOMAN 2, de Will Pfeifer y David López.

Publicado por Mon Petit Renard on Octubre 12, 2007

Por fin se ha puesto a la venta el segundo número de esta nueva andadura editorial de la felina fatal, Catwoman. Como sabrán, la nueva fórmula que Planeta de Agostini ha aplicado al título implica una periodicidad trimestral, así que la espera entre número y número se nos ha hecho casi eterna…

Free Image Hosting at allyoucanupload.com

Con todo, la espera ha merecido la pena: tres episodios prácticamente intachables, que se leen con emoción e interés crecientes. Sean o no seguidores del personaje, si los vigilantes enmascarados son lo suyo es bien probable que esta serie les enganche… si es que no lo ha hecho ya.

Si quieren conocer algunas de las claves de una de las mejores series DC que se publican en la actualidad -sin spoilers-, ya saben, sólo tienen que seguir leyendo…

En primer lugar, recordamos que el número anterior de la edición española coincidió con el evento Un año después surgido tras las Crisis Infinitas: un salto temporal que nos sitúa, en el caso que nos ocupa, en una situación que incluye varios cambios en el mundo de Selina Kyle, algunos de importancia más que fundamental. Pfeifer consigue sacarle mucho partido a dichos cambios, comenzando por el planteamiento narrativo que está siguiendo la serie. Así, tenemos básicamente dos líneas argumentales que se van entrecruzando: una tiene lugar tras el salto de un año, formando la trama a la que se dedica el grueso de las historias. La otra se desarrolla en flashbacks repartidos en los diferentes episodios, y va mostrando escenas ocurridas durante ese año “perdido”. De este modo, los cambios con los que nos encontramos tan pronto nos introducimos en la historia se convierten en enigmas que los flashbacks van desvelando progresivamente. Además, el cambio de escena cumple otra función narrativa, y es que Pfeifer los intercala hábilmente para retrasar la resolución de escenas cruciales (cliffhangers); recurso tan “de manual” como efectivo.

Por otra parte, los personajes son otro de los elementos principales del interés de la serie. Pfeifer ha aprovechado -y muy bien, por el momento- el reparto habitual de secundarios que utilizara su antecesor, Ed Brubaker, en la serie: Holly Robinson, Slam Bradley y su hijo, Karon y Wildcat, básicamente. Al menos uno de estos personajes tiene ahora un protagonismo esencial, como sabrán quienes hayan leído siquiera unas páginas del número anterior. A estos personajes se añaden algunos nuevos, como un policía obsesionado con Catwoman o cierto villano cinéfilo. Otro villano visto anteriormente por la serie continúa dándole problemas a Selina… y no sólo a ella.

Pfeifer mueve con gran habilidad a todos los personajes, teniendo bastante claro -más, sin duda, que al principio de su etapa- hacia dónde quiere ir. Los diálogos -y algún monólogo de villano de vieja escuela- resultan creíbles, las reacciones de cada uno los caracterizan de manera coherente, la evolución sufrida por algunos de ellos consecuente con lo que sabíamos: en suma, no hay personajes out of character, defecto tan corriente últimamente en el género.

A los hábiles recursos narrativos y el correcto tratamiento de personajes hay que sumarle una trama adictiva y emocionante, que obliga prácticamente a devorar una página tras otra sin que el interés decaiga en ningún momento y que deja con auténticas ansias de saber qué ocurrirá a continuación. En parte, es una lástima que no se publique a razón de un episodio mensual, puesto que los cliffhangers suelen ser de infarto… por no decir que, como ya apuntábamos más arriba, la espera de tres meses se ha hecho casi eterna.

Y no menos meritorio que el guión de Pfeifer resulta el excelente dibujo de David López y Fernando Blanco. Si en la entrega anterior ya me llamó la atención el cuidadísimo dibujo de los españoles y la espectacular evolución -a mejor- de López respecto a su anterior Ángel Caído, ahora, tras seis entregas mensuales, puedo decir que estoy realmente admirado de que haya sido capaz de mantener, si no mejorar, el nivel tras tanto tiempo sin tomarse descanso alguno. No es sólo que sus dibujos sean agradables, sus fondos trabajados y su narrativa limpia y comprensible; es que, además, López se permite forzar todo tipo de perspectivas y encuadres -tanto mete picados y contrapicados desde ángulos imposibles como, con la confianza en su dibujo de un auténtico maestro, se permite acercar o alejar la “cámara” tanto como la escena lo requiera, sin temor a los planos generales que obligan a demostrar su dominio de la anatomía humana y del dibujo arquitectónico-. La composición de página es tan variada como fluida, y hay que pararse a analizarla para darse cuenta de lo imaginativa que es y lo bien resuelta que está. López dibuja de todo y todo lo dibuja bien, favorecido por las tintas de Blanco, muy limpias y detalladas, y el color de Jeromy Cox, que, con no tapar la labor de los dibujantes, ya tendría una labor meritoria.

En resumen, vuelvo a lo que decía al principio: una de las mejores series del universo DC actual, en mi opinión -desde luego, la que más le gusta a un servidor-. Tiene todo lo que se le puede pedir a un tebeo de vigilantes enmascarados, y más todavía: emoción, intriga, personajes memorables, acción y entretenimiento del bueno. No será la serie más popular del panorama mainstream, pero sí que ha llegado a ser, gracias a la labor de dos guionistas en estado de gracia como Brubaker, antes, y Pfeifer, ahora, una de las más agradecidas de leer. Yo que ustedes le daría una oportunidad a la gatita.

Por cierto, ¿he mencionado las portadas de Adam Hughes?

 

Batman presenta 4: Catwoman 2.

Guión: Will Pfeifer. Dibujo: Álvaro López. Entintado: Fernando Blanco. Color: Jeromy Cox.
Edición Original: Catwoman Nº 56 a 58 USA
Fecha Edición: septiembre de 2007
Formato: Comic-book, 72 págs.
Precio: 4,95 €

(Anteriormente en Comixaría).

Publicado en DC, Universo DC | 2 Comentarios »

SWAMP THING: DARK GENESIS, de Len Wein y Berni Wrightson.

Publicado por Mon Petit Renard on Septiembre 2, 2007

Hace no demasiado tiempo pudimos ver la edición española de este tebeo, el cual reúne todas las historias que el dúo Len Wein (guionista) y Berni Wrightson (dibujante) hicieron para el personaje que ambos crearan hacia el año 1971: una historia corta inicial de 8 páginas, aparecida en House of secrets 92, y los diez primeros cómics ya con el nombre de su protagonista, Swamp Thing o La Cosa del Pantano.

Es bastante probable que, si has leído algo del amigo Swampy, sea la etapa de Alan Moore. Y éste es, quizá, el mayor problema o la mayor ventaja que puede tener el cómic que nos ocupa. En efecto, el guionista británico, es bien sabido, dio una vuelta de tuerca impresionante al personaje, redefiniéndolo por completo y escribiendo algunas de las mejores historias que ha dado el género, al decir de muchos de sus lectores. Una obra tan memorable debe pesar como una losa de cara a enfrentarse a otras historias del personaje, y eso no exime a las de sus propios creadores. Las comparaciones, inevitablemente, surgen. Y es probable que, de hacerlas, los guiones de Wein no salgan del todo bien parados. Frente a la maestría en muchos aspectos exhibida por Moore, Wein escribe, me parece, historias del montón y muy de la época, con verbo florido y bastante recargado, con textos de apoyo interminables y reiterativos, con diálogos bastante tópicos y con personajes planos, predecibles y simplones. Las tramas utilizan lugares comunes del terror y, en menor medida, la ciencia ficción: el científico loco, hombres lobo, fantasmas y zombies, extraterrestres, brujas, pueblos malditos, entes lovecraftianos, robots… Nada especialmente original, ni por planteamiento ni por enfoque.

Ahora bien, me parece que cabrían al menos dos posibilidades para que el lector pueda encontrar algún tipo de interés en las historias. El primero es, precisamente, por el legado de Moore. Y es que en estas historias podemos encontrar las primeras versiones de personajes que luego serán recurrentes en la etapa del inglés, como el propio Swampy, Abigail Arcane, su infame tío o Matt Cable. Puede resultar interesante, por lo tanto, observar esta versión para comprobar hasta dónde llegó Moore en sus modificaciones, tanto de los personajes -cuya esencia, de todos modos, respetó- como en los argumentos (en toda su etapa se pueden observar la mayoría de tramas arriba señaladas, pero con resultados bien diferentes).

Una segunda posibilidad para que el lector gustara estas historias podría tener relación con una determinada sensibilidad del mismo. Si, en efecto, uno es del tipo que se emociona con las viejas películas de terror de la Hammer, que disfruta de los ambientes románticos (bosques tenebrosos, castillos, pueblos pseudomedievales, pantanos brumosos, claros de luna…), del tetricismo naif y el terror de los cuentos infantiles, bien, tal vez este tebeo sea de su agrado. La carencia de sofisticación y la mostración poco sutil de los elementos terroríficos puede tener, si no el poder de causar espanto, sí de conservar un cierto encanto que tal vez se pierda en las historias de terror más “adulto” (escojan sus propios ejemplos).

Mención aparte para el impresionante dibujo de Berni Wrightson. Independientemente de que a uno pueda interesarle más o menos la historia, el grafismo compensa con creces, es mi opinión, cualquier pero que pudiera ponerse al cómic. Tenemos aquí, sin duda, a un Wrightson pletórico, en auténtico estado de gracia, y sorprenden cosas como la cantidad de detalles que es capaz de poner en cada viñeta. Su capacidad para crear atmósferas tenebrosas y personajes torturados y atemorizantes está, creo, fuera de toda duda. Es impresionante cómo un dibujo tan naturalista puede resultar en ocasiones tan grotesco, y tómese esto como el mejor de los elogios; uno estaría tentado de compararlo con el Goya de los Caprichos, por ejemplo, pero me conformaré con hacerlo con otro de los grandes genios del cómic de terror: Graham “Ghastly” Ingels. En una palabra: soberbio. Si tienes dudas sobre comprar o no este cómic, te invitaría a que lo ojearas.

En resumen: historias tal vez envejecidas prematuramente (en mi modestísima opinión, los cómics EC, cerca de 20 años más antiguos, son muy superiores en este aspecto), pero que tal vez conservan cierto encanto, con un dibujo, me parece, a reivindicar, y que en conjunto es una lectura probablemente entretenida -mejor a dosis no demasiado grandes, tal vez- y, para lo bueno y para lo malo, “clásica”. Tal vez no agrade a todo el mundo, pero es un cómic que, eso creo, bien merece su publicación.

Publicado en DC, Vertigo | 1 Comentario »

GREGORY, de Marc Hempel.

Publicado por Mon Petit Renard on Agosto 30, 2007

Planeta de Agostini publicó dos tomos, en tamaño reducido (idéntico al de los clásicos DC) y B/N recopilando todo el material que Marc Hempel creó para su personaje Gregory; no estará de más recordar esta obra, que bien podría ser que hubiera pasado algo desapercibida en su momento para algunos aficionados.

Gregory es, para quien no lo sepa, un niño que habla con monosílabos y que vive internado en un psiquiátrico, recluido en una habitación diminuta. Sus únicos amigos son la rata Herman Vermin, el ratón Wendel y las ocasionales cucarachas que Gregory usualmente termina devorando. A partir de un reparto y un escenario tan limitados, pareciera que esta serie no pudiera dar demasiado de sí. Si a eso le añadimos un dibujo esquemático, emborronado y feísta, un sentido del humor personalísimo y juegos demasiado en el borde de la locura -el mismo Hempel confiesa que, en parte, creó el cómic como forma de terapia-, deberíamos decir que no parece, de entrada, un tebeo demasiado atractivo. No ha sido, de hecho, un superventas precisamente, aunque parece haber tenido una buena recepción, en general, en ciertos sectores de la crítica. ¿Se trata, pues, de un buen tebeo? ¿O es otra de esas rarezas sólo aptas para gafapastosos de pro?

Bien, obviamente eso ha de contestarlo cada cual. En mi caso puedo decir que es uno de mis tebeos favoritos dentro de una determinada “categoría”, por llamarle algo, en la que entrarían obras como las de Dave Cooper, Charles Burns, Ed el payaso feliz de Chester Brown, El garaje hermético de Moebius, Como un guante de seda forjado en hierro de Daniel Clowes, algunos episodios del Swamp Thing de Alan Moore o Los Invisibles y The Filth de Morrison. Si alguien es capaz de ver el núcleo común, de haberlo, entre todas las obras y/o autores citados, igual se hace una idea de por dónde voy.

Es Gregory un cómic, en mi opinión, que ha de ser necesariamente minoritario por lo personal de sus planteamientos, por lo raro, extraño y -en su aparente simplicidad- por su dificultad de fondo (y no hablo de dificultades meramente intelectuales). Si no conecta contigo, probablemente te deje indiferente, cuando no confuso e incluso molesto. Pero si consigues entrar en su juego, la cantidad de satisfacciones -de un tipo extraño, indefinible, sí, pero llamémoslas “satisfacciones”- que puede traerte bien valdrán su compra. Si te atreves a probar con este tebeo, te deseo suerte.

Publicado en DC | 1 Comentario »

OMAC, de Jack Kirby.

Publicado por Mon Petit Renard on Agosto 25, 2007

Planeta de Agostini editó recientemente este tomo en su línea de clásicos DC (a tamaño reducido y en b/n), recopilando los 8 números que “el Rey” hizo de esta serie de su creación entre 1974 y 1975. Kirby edita, escribe y dibuja, mientras que las tintas corren a cargo de D. Bruce Berry (núms. 2-7) y Mike Royer (1-8). Hay que decir que la historia tiene un final truncado debido a su prematura cancelación, además de que la calidad de la reproducción no es siempre todo lo buena que sería de desear.

La serie apareció en un momento en el que los títulos del Cuarto Mundo habían sido cancelados debido a las bajas ventas, a pesar de lo cual Kirby parecía dispuesto a seguir intentando crear colecciones de éxito en DC. En OMAC, al menos según mi impresión, Kirby parece algo más contenido que en sus series del Cuarto Mundo, y las historias son más lineales y menos apabullantes; tal vez consideró que un tipo de narración más clásico triunfaría allí donde el desborde de imaginación de sus series anteriores había fracasado. Tenemos un protagonista central, el OMAC del título, y dos conceptos claves que tienen continuidad hasta el final de los números escritos por Kirby: el satélite espacial que provee sus poderes al protagonista, y la Agencia para la Paz Global, la organización que está detrás de OMAC. Los enemigos a los que se enfrenta son seres humanos malvados, como Mister Big, el Mariscal Kafka, Fancy Freddy Sparga y el doctor Skuba; todos ellos algo sosos, en mi opinión.

Y es que ese es el problema que tiene para mí este tebeo: Kirby es genial cuando se desata, cuando deja que sus delirios cienciaficcioneros absurdos e infantiloides campen a sus anchas, en un paroxismo de low brow fantástico y ultrapop. En cambio en este tebeo se le nota algo atado, más comedido a la hora de introducir “nuevos” conceptos uno detrás del otro y sin solución de continuidad. El resultado final contiene, por supuesto, muchos de los elementos que me han hecho apreciar las historias de Kirby -comenzando por su peculiarísimo modo de dibujar, y sobre el que no abundaré-, pero lo que gana en coherencia lo pierde en capacidad de asombro; me parece un tebeo algo soso, en definitiva.

Con todo, Kirby es Kirby y siempre merece echarle un vistazo. Tal vez no sea su mejor obra, pero mantiene muchos de los rasgos que han hecho a su autor merecedor del apelativo de “el Rey de los comics”.

Publicado en DC, Universo DC | 2 Comentarios »

DESOLATION JONES, de Warren Ellis y J. H. Williams III.

Publicado por Mon Petit Renard on Julio 4, 2007

De la mano de Norma Editorial nos llega la recopilación de los seis primeros números de la serie Desolation Jones, obra del guionista Warren Ellis y el dibujante J. H. Williams III. Nos encontramos con el primer arco argumental, Made in England, el cual sirve para presentar a su protagonista y sentar las premisas de la trama, además de para contar una historia realmente interesante…

Warren Ellis parece tener un interés especial en las historias de detectives, pistoleros, asesinos, agentes secretos y otros tópicos del género negro. Hay un tipo de personaje que suele repetirse, con variaciones, en sus tebeos: una persona amargada y algo cínica, de vuelta de todo, fumadora, bebedora y de moralidad peculiar, que se ve envuelta en una trama llena de sangre y violencia. Tanto en sus obras más o menos extensas, -Planetary, Transmetropolitan, The Authority, Global Frequency...- como en sus miniseries autoconclusivas -Strange Kiss, Red, Reload…- podemos encontrar ejemplos de este tipo de personaje. Y el tebeo que nos ocupa es uno más, y especialmente interesante; explicar cualquier cosa sobre el mismo, más allá de los tópicos citados arriba, sería reventar buena parte del interés de la historia, con lo que dejaremos al lector que lo descubra por sí mismo.

Lo dicho a propósito del protagonista vale igualmente respecto de la trama. Diremos tan sólo que incluye ex agentes secretos, una ciudad de paso, un padre preocupado y tres gorgonas, retazos de un pasado chungo, una auténtica mujer araña, secretos del porno y muchas cosas más.

Este tebeo es Ellis en estado puro. Se le nota especialmente inspirado -quizá por el aliciente de trabajar con un pedazo de artista como es Williams III-, y puedo decir que éste es, junto con Planetary y algunos números de Global Frequency, mi tebeo favorito de este guionista. El talento de Ellis para dialogar se muestra aquí en todo su esplendor, con algunas líneas realmente memorables; más allá de la mera provocación a base de exabruptos y escatología, que algunos compañeros de generación practican hasta alcanzar la autoparodia y la inanidad, Ellis retrata a sus personajes con precisión y coherencia, dándoles un registro propio y la posibilidad de entrar en sus mentes y empatizar con ellos. Desde el patetismo enternecedor hasta el humor un poco al estilo de Pulp Fiction, desde el cinismo hasta una ingenuidad mantenida pese a las circunstancias; todo lo que es necesario para perfilar a sus personajes y hacer avanzar la historia tiene cabida aquí. Se podría objetar la falta de originalidad, puesto que el esquema argumental y los tipos son deudores de referentes bastante conocidos; pues bienvenido el plagio, siempre que sea tan brillante como en este tebeo.

Sobre J. H. Williams III, me faltan las palabras. Es el dibujante de Promethea, y eso, para mí, lo dice casi todo. Aquí podemos verle entintándose a sí mismo, con un interesante color de José Villarrubia, y el resultado es, sin duda alguna, excelente. Williams experimenta constantemente, con el diseño de página, con la composición, la angulación, los efectos, en fin, con cualquier recurso que el cómic pone a su disposición. Aquí incluso varía el tipo de entintado y, para que se hagan una idea, a veces recuerda el estilo que emplea Jae Lee, a base de líneas finas que contrastan con sombras geométricas muy perfiladas. Otras veces, en cambio, el volumen se consigue a base de rayar las zonas sombreadas, y uno no puede evitar pensar en artistas como Bill Sienkiewicz. De todos modos, el estilo de Williams es personal e inconfundible: muy realista, sin resultar estático, de un academicismo y una corrección asombrosos; destacaría, además de su afán experimentador y la belleza de sus composiciones, su habilidad a la hora de dibujar el rostro y el cuerpo humano. Por intentar buscarle algún pero, diremos que en ocasiones no es fácil adivinar el sentido de lectura de la composición… pecata minuta, en comparación con todo lo que el artista nos ofrece a cambio de esta ocasional incomodidad. En resumen, un artista con mayúsculas, uno de mis favoritos no sólo de la actualidad, sino de todos los que conozco en cualquier época.

Por lo dicho hasta ahora, se podrán imaginar que de la conjunción de un guión que considero más que interesante y un dibujo francamente memorable sólo puedo expresar una opinión: un tebeo soberbio, una obra que quizá sea pronto “de culto”, tal vez no apta para todos los paladares -aunque no es particularmente inaccesible, antes al contrario-, pero que ofrece dosis de violencia, erotismo soterrado y algo enfermizo, conspiraciones en la sombra y la paranoia asociada, personajes crepusculares, diálogos brillantes, humor negro y algo macarra, ternura y empatía frente a todo pronóstico y una moralidad retorcida pero coherente, entre otras cosas; todo ello con una presentación visual de auténtico lujo, un deleite para los sentidos y el intelecto.

En fin, un tebeo que considero más que recomendable para los aficionados a cualquiera de sus autores, al género negro más decadente, a las tramas conspiratorias o, simplemente, los buenos comics. Y es sorprendentemente barato -seis números yanquis en un bonito tomo en rústica por 10 euros: enhorabuena a la editorial, es de justicia reconocer el esfuerzo-; no hay excusa para no hacerse con él. Espero que, si así lo hacen, lo disfruten al menos tanto como yo.

Publicado en DC, Wildstorm | 2 Comentarios »

BATMAN PRESENTA: CATWOMAN 1, de Will Pfeifer y David López.

Publicado por Mon Petit Renard on Julio 1, 2007

Planeta de Agostini sigue apostando por la publicación de la serie de la felina más conocida de Gotham, cambiando, eso sí, de fórmula editorial. Así, los números que restaban inéditos de la etapa de Ed Brubaker en el título, más los que conforman el inicio de la etapa de Will Pfeifer, acompañado por Pete Woods, han sido recientemente editados en 5 tomos recopilatorios. Ahora,en cambio, nos encontramos con tebeos en formato grapa conteniendo tres números americanos por número español, periodicidad trimestral y tres series que se irán alternando -Catwoman, Robin y Nightwing-, bajo la cabecera común Batman presenta. Esperemos que esta fórmula, a priori muy interesante -es un formato muy manejable, cómodo de leer, con buena calidad de papel y edición y muy económico- tenga éxito y nos permita seguir por mucho tiempo las aventuras de la vamp más clásica del universo batmaniano.

El inicio de esta nueva etapa coincide con el evento Un año después, que resultará familiar a los seguidores del Universo DC, y que consiste básicamente, por motivos relacionados con la miniserie Crisis Infinita, en saltar un año hacia el futuro y continuar la historia a partir de aquí. Lo ocurrido durante este año “perdido” se narra, por un lado, en la miniserie semanal 52, editándose en nuestro país en estos momentos, y por el otro, en las diferentes series, a base de flashbacks y otros recursos narrativos.

Por lo que hace a la serie que nos ocupa, esta nueva etapa mantiene al guionista Will Pfeifer y sustituye a Pete Woods por el español David López a los lápices, entintado por Álvaro López y coloreado por Jeromy Cox. Y las sorpresas comienzan desde las primeras páginas, con cambios que, esta vez sí, parecen realmente fundamentales. Pfeifer saca partido del salto temporal, planteando un panorama general realmente novedoso y sembrando una serie de interrogantes sobre lo ocurrido en el interín. Además, hace entrar en escena a un nuevo villano, recupera otro de la etapa anterior y pone en juego a los secundarios habituales desde la etapa de Ed Brubaker, concediéndoles bastante protagonismo y dando una sensación de familiaridad pese a los cambios muy de agradecer. Batman vuelve a hacer aparición, algo habitual en esta colección, en una escena bastante simpática y emotiva.

Por lo que hace al dibujo, en mi opinión David López da un salto cualitativo -respecto al único referente suyo que tenía, el Fallen Angel que hiciera junto a Peter David, recientemente editado aquí- realmente impresionante. López realiza un trabajo casi increíble en una serie mensual, detallado y primoroso, excelentemente narrado y de una gran belleza plástica. Todos los aspectos del tebeo están cuidados, la composición de la página, la expresividad de los personajes, la claridad narrativa, la limpieza y nitidez de los elementos de la página, la ambientación, los decorados… Casi no puedo creer que alguien sea capaz de trabajarse tanto un tebeo con los demenciales ritmos de publicación de una serie de este tipo, pero David López nos sorprende, no sólo con su talento para el dibujo, sino con su rapidez y profesionalidad. Sin duda, un elemento imprescindible en el resultado final es el excelente entintado de Álvaro López, de trazo fino, limpio y detallado. El color de Jeromy Cox, por su parte, es bastante llamativo, pero tal vez disuelva un tanto la imagen en ciertas ocasiones, dificultando la apreciación del detallista dibujo de David y Álvaro. Sea como fuere, ésta serie se convierte desde ya, para mi personal gusto, en una de las mejor dibujadas del panorama mainstream, superando por goleada a otras mucho más cacareadas pero muy inferiores en comparación.

Así pues nos encontramos, en mi opinión, con la que debe ser una de las mejores series de su género entre las que se publican en la actualidad en nuestro país. Pfeifer parece haberle cogido el pulso a la felina y a sus secundarios, y tras unos comienzos que me parecieron algo dubitativos, escribe aquí unos tebeos entretenidos, bien dialogados, con buenas dosis de intriga, acción, algo de humor, personajes convincentes y una trama que se sigue con interés. En el haber, uno de los cambios aplicados al statu quo de Selina parece hipotecar al personaje de cara al futuro, pero bien, ya veremos qué tal se maneja; de momento, se le está sacando buen partido, y resulta interesante ver a la gatita haciendo frente a su nuevo rol. Por otra parte, no puedo evitar el mencionarlo, Selina por fin vuelve a lucir el cabello largo, y gracias al buen hacer de dibujante y entintador se ve realmente hermosa. Y éste no es el único cambio a nivel físico, tal y como queda bien patente en una divertida escena al ponerse el traje de Catwoman…

En suma: tebeo más que recomendable para pasar un buen rato, si te gustan los tebeos de héroes enmascarados, acción, intriga y entretenimiento digno y de calidad, y con un arte realmente memorable. Una de las mejores series, sin duda, surgidas del evento Un año después; merece, desde luego, su publicación, que espero no pase desapercibida entre los aficionados al género y podamos seguir en nuestro país por mucho tiempo.

Y si queréis leer una excelente reseña del mismo tebeo, no os perdáis la del gran Tebeonauta en Es la hora de las tortas!!!

Publicado en DC, Universo DC | 5 Comentarios »

Y, EL ÚLTIMO HOMBRE: CHICA CON CHICA, de Vaughan, Guerra, et. al.

Publicado por Mon Petit Renard on Junio 16, 2007

Penúltimo tomo recopilatorio publicado hasta el momento en nuestro país de esta serie, obra del guionista Brian K. Vaughan y los dibujantes Pia Guerra y Goran Sudzuka, entintados por José Marzán Jr. Se trata de la séptima entrega en este formato, sumando las cuatro que publicó la anterior dueña de los derechos, Norma Editorial, y las tres de la actual propietaria, Planeta de Agostini. En total, hasta aquí suman 36 episodios de la serie original. Hay que decir que puede encontrarse otra edición paralela, en tomitos tipo prestigio con dos episodios por entrega y periodicidad mensual, y que actualmente está en curso.

Tengo que comenzar diciendo que Brian K. Vaughan es un guionista que no termina de convencerme. Leí sus Runaways hasta el final del primer volumen, momento en el que, aburrido, dejé la serie; Mística hasta el final, aunque después vendí los tebeos; y Ex Machina, de prestado y con interés decreciente. La única serie que sigo adquiriendo religiosamente es ésta -aunque sin excesivo convencimiento, todo hay que decirlo-. Bien, en realidad pienso que Vaughan es un buen guionista, y comprendo perfectamente a aquellos que alaban su trabajo. Es inteligente, dialoga bien, sus tramas suelen ser resultonas, los personajes están bien construidos y suele incluir anécdotas y curiosidades varias salpicando los diálogos que son casi una “marca de la casa”. Además, Vaughan domina el ritmo de las historias, y sabe dosificar las relaciones personales entre personajes, la acción, el suspense, los elementos humorísticos y hasta los cliffhangers. Visto así, no pinta mal, ¿no es cierto?

Bien, ¿cuál es el problema, entonces? Pues para mi, creo que está en el abuso que Vaughan hace de la suspensión de la incredulidad del lector, o dicho de otro modo: es un guionista excesivamente tramposo, que hace creer al lector determinado tipo de cosas, o le crea determinadas expectativas, que luego rompe del modo más retorcido y muchas veces simplemente absurdo. Ejemplos hay en todos los tebeos suyos que he leído hasta decir basta, pero pongamos el primer arco de Runaways (y desde aquí, spoiler para quien no lo haya leído): ¿quién se traga que unos adolescentes perfectamente normales -en apariencia, al menos-, en una sola y misma noche, descubran que sus padres son una especie de sociedad secreta de supervillanos, de los que nadie, ni los Vengadores, ni 4F, ni SHIELD, tienen conocimiento de su existencia, que además luchen con ellos y consigan ganarles, y que todos terminen la jornada con algún tipo de superpoder o artefacto superpoderoso? (Fin del spoiler). Vamos, hombre. ¿Y Ex machina? Sólo en el primer arco argumental, las pistas que apuntan hacia los falsos sospechosos -algo forzadísimo, sólo para crear esas falsas expectativas al lector de las que hablaba antes- y la resolución del caso, con “brillantísima” deducción incluida, es de vergüenza ajena. Y eso que se supone que el tono de la serie es “realista”… como en este Y, el último hombre, cuya trama ya hace bastante que huele… Eso de que haya un sólo hombre en la tierra, que se descubre a sí mismo a cada paso que da y que sigue vivito, coleando -bueno, colear, lo que se dice colear…- y en plena libertad, de viajecito con las amigas y en pos de su novia perdida… sin comentarios.

Claro, lo dicho en el párrafo anterior se aplica si uno es un poco quisquilloso -o no tanto, en realidad-, que ya sabemos que esto es ficción y entretenimiento, y algunas concesiones hay que dar a los escritores para que consigan mantenernos pasando páginas. Y los tebeos de Vaughan, al menos por parte de un servidor, se devoran -por tomos- de una sentada, resultando amenos en el proceso y de digestión ligera. El problema es que, engañado una y otra vez, cuesta no poner muecas de escepticismo cada vez que la historia parece apuntar hacia una determinada vía; lo bueno es que, aprendida la lección, la frustración al ver cómo la trama se gira del modo más tramposo posible a cada dos pasos es cada vez menor.

En fin, en este tomo encontramos una aventura por mar, con piratas, gente que no es lo que aparenta, traiciones, acción, romance, situaciones embarazosas… una lectura ligera y amena, y con un dibujo más que competente. Pia Guerra, la dibujante titular, es una gran profesional, buena narradora y competente en su tarea; tal vez podría mejorar algo la resolución de los rostros, que a veces tienden a confundirse, pero me resulta una artista de lo más agradable. Su sustituto en este tomo, Goran Sudzuka, tiene un estilo más o menos similar, supongo que en parte por efecto del entintado de José Marzán. Resumiendo: lectura para pasar el rato, si uno no es excesivamente exigente o le molesta que le tomen el pelo constantemente y que, a cambio, ofrece todo aquello que le suponemos a una buena serie mainstream: acción, emoción, intriga, amoríos y muchas cosas más.

Publicado en DC, Vertigo | 5 Comentarios »

WONDER WOMAN: THE GREATEST STORIES EVER TOLD, de varios autores.

Publicado por Mon Petit Renard on Mayo 26, 2007

DC Comics acaba de publicar este recopilatorio de historietas de la Asombrosa Amazona, seleccionando diversos episodios a lo largo de la dilatada historia del personaje. Lo primero que habría que decir es que hacer justicia al pomposo título del tomo (”Las mejores historias jamás contadas”) es prácticamente imposible, y no ya sólo por lo subjetivo que la elección de los mejores tebeos de un personaje con más de sesenta años de historia a sus espaldas necesariamente debería ser. Dado que se pretenden abarcar no sólo episodios sino etapas representativas, no queda más remedio que limitarse a números autoconclusivos, con lo que las sagas de varios números quedan automáticamente excluidas de la representación. En fin, echemos un vistazo a las historias recopiladas una a una y pensemos después si, a pesar de todo, se ha conseguido acercarse a lo que el título pretendería.

-Antes de entrar en materia, un par de notas. Primero, la portada y contraportada del tomo me parecen francamente horrendas y una auténtica chapuza: ambas utilizan una ilustración de Alex Ross que fue la ¡contraportada! del especial Wonder Woman: El espíritu de la verdad (y todavía aparece una tercera vez, en la primera página de interiores). Aparte de que en DC podrían haber tenido el detalle, ya que es material reeditado, de hacer al menos una cubierta ex profeso, puestos a reciclar ¿qué tal una de las excelentes ilustraciones que han realizado sobre la amazona autores como Brian Bolland, George Perez, Phil Jiménez, José Luis García López o Adam Hughes, por decir algunos? Es que ésta es fea de narices… WW parece excesivamente mayor, fondona y hombruna. Desde luego, Ross tiene trabajos mucho mejores que éste.

Por otro lado, el tomo contiene un único “extra” que no está nada mal para nostálgicos y fans de la amazona: una introducción de nada menos que la mítica Linda Carter, la guapísima actriz que protagonizó la serie de televisión de Wonder Woman allá por los setenta. No es que diga nada revolucionario, pero es un detalle.

-Ahora sí, vamos con el contenido. Lo primero con lo que nos encontramos supone una nueva pequeña decepción: el origen de la amazona -lógico- contado en ¡dos páginas!, sacado nuevamente del mismo lugar que la portada, el especial de Paul Dini y Alex Ross Wonder Woman: Spirit of Truth (2001). Es bonito, vale, pero… ¿no hubiera sido más apropiado colocar el origen clásico del personaje, en su primera aparición? O, ya puestos, ¿qué tal el nuevo origen de George Perez en Wonder Woman vol. 2 nº 1, tebeo deslumbrante donde los haya? En fin…

-Seguimos con dos números a cargo, como no podía ser de otro modo, de su creador y su primer artista, el psiquiatra William Moulton Marston y el dibujante H. G. Peter, respectivamente. Se trata de dos historietas aparecidas originalmente en Sensation Comics 1 (enero 1942) y Wonder Woman 28 (marzo/abril 1948). La primera es una de sus primeras apariciones, cuando todavía llevaba falda, y es tan sencillita como encantadora, si uno ama realmente al personaje y/o es capaz de emocionarse con este tipo de artefactos pop. La segunda tiene como aliciente la aparición de muchos personajes asociados al mito: Steve Trevor, la reina Hipólita y las amazonas, las Holliday Girls y las villanas de Villainy Inc. La trama no deja de tener su qué, especialmente atendiendo a ciertas metalecturas (la pasión por el bondage de Moulton Marston está bien justificada en estas historias, por ejemplo). El dibujo es bastante simplón y de estilo… anticuado. De esos que basta un vistazo para saber que pertenece a otra época. Luego va con gustos, como siempre.

-A continuación, tres historietas a cargo de un equipo creativo que estuvo unos cuantos años a cargo de la amazona: Robert Kanigher y Ross Andru. Corresponden a los números 99 (julio 1958), 108 (agosto 1959) y 163 (julio 1966). Hay un par de cosas que me han llamado la atención en estas historias. La primera es cierto cambio de registro, en el que Wonder Woman asume una posición mucho más dependiente y subordinada respecto a Steve Trevor, aparte de que las historias aumentan el registro de absurdos por página sin límite alguno; quien conozca la Silver Age de DC ya sabe de qué hablo (y si no, debería visitar este blog). A mí personalmente este tipo de marcianadas me chifla, pero entiendo que a más de uno le superen.

En segundo lugar, el dibujo de Andru sufre una… involución, por así decir. Vamos, que, en mi modesta opinión, va de aceptable, incluso interesante, a simplemente horrendo. En efecto, en la primera historieta dibuja con un trazo sencillo, anguloso, bastante clásico y hasta elegante, y los personajes lucen cierto atractivo. La segunda conserva la sencillez de trazo, pero algo ocurre… Sólo hay que mirar cómo dibuja a Diana, que parece pedir urgentemente un peluquero -y eso sólo para comenzar-. En la tercera entramos ya en la apoteosis: el dibujo -cómo no- sigue siendo sencillo, pero pierde angulosidad, el trazo se redondea y se… cartooniza, se hace más infantiloide y anticuado. Wondy parece ahora una de esas señoras algo maduritas y pasadas de kilos que posaban como pin-ups en la década de los cuarenta (y estábamos ya en 1966, ya saben, Twiggy y tal; un diez para las lumbreras de editores de DC de la época). Quizá ya lo hayan adivinado: estamos ante un -penoso- intento de revival de la Golden Age, con Andru imitando como buenamente podía a H. G. Peter, tal y como se nos aclara al final de la historieta. Que, aparte de como espanto visual y argumental, uno no entiende qué pinta en esta recopilación.

-Pasamos al siguiente tebeo, el Wonder Woman 178, de septiembre/octubre de 1968. Se trata de una entretenida historia a cargo de Denny O´Neil y Mike Sekowsky (el dibujante de la primera etapa de la JLA), donde Diana inicia el cambio que la llevará a abandonar su tradicional uniforme, dejar sus poderes por el camino y entrar en una etapa en la que el personaje, según dicen quienes han leído los tebeos, se convirtió en una especie de Emma Peel (la de la serie de TV “Los Vengadores”) con pasado amazónico. La trama tiene detalles de juzgado de guardia, pero los detalles machistas y el modo de entender la cultura hippie-pop por parte del guionista tienen su gracia (y su valor como carnaza de adeptas y adeptos a los Cultural Studies). El dibujo de Sekowsky es simplón -en esta época y en este contexto pocos se escapan-, pero mejor que lo visto en los dos números anteriores. No era muy difícil.

-Y llegamos a los setenta con el Wonder Woman 214, de septiembre/octubre de 1974, obra de Elliot S. Maggin dándole al idem y de Curt Swan -el clásico dibujante de Superman- a los lápices y Phil Zupa a las tintas. Otra historia meramente entretenida, con una trama tan forzada y absurda como parece que debían ser por decreto ley hasta tiempos no muy lejanos -la tradición no se ha perdido del todo, en realidad-, pero precisamente por eso con su gracia y su salero. Tenemos a Green Lantern contando la historia desde su punto de vista, y atendiendo como convidado de piedra a los acontecimientos. Y el dibujo, pues, ¿qué aficionado no ha visto nunca un Superman dibujado por Swan? Pues ya saben: un dibujo algo sosillo, pero eficaz. La historia tampoco pide a gritos un Brian Bolland, vamos.

-Y de aquí a los ochenta, como el que no quiere la cosa, y de nuevo tenemos al incombustible Kanigher guionizando el Wonder Woman 286 (diciembre 1981), con un tal Jose Delbo dibujando, o algo parecido, y Dave Hunt entintando. Se trata de una historia bastante ñoña, de las que podrían resultar emotivas a algunas niñas de la época, pero que a los señores barbudos que somos los únicos que quedamos para leer estas cosas lo único que consiguen es recordarnos que tenemos que hacérnoslo mirar. Del dibujo mejor no digo nada.

-Y, por fin, llegamos a la etapa post-Crisis, concretamente a la gloriosa era que tuvo como protagonista absoluto al gran George Perez. Yo sólo tengo los cinco o seis primeros números que sacó Zinco en su día, y anda que no he puesto velitas a mis patronas para que alguien se decidiera por fin a reeditar la etapa… Ya me hubiera comprado los TPB´s yanquis, pero cuando lo miré había alguno descatalogado y desde que Planeta se hizo con los derechos están diciendo que terminará cayendo, cuando la película, ahora que sin película… A ver si el año que viene ya, caramba. Pero a lo que iba: el número en sí está bastante bien, y Perez trata de evocar un ambiente de novela negra que no sé si le termina de pegar a la serie, pero curiosamente la cosa no va del todo mal. Sólo fallan un par de cosas: primero, el protagonismo de Diana es bastante relativo, por no decir que, en realidad, aquí hace de secundaria de lujo (y se supone que son sus mejores historias, no las de un tal inspector Indelicato). Y segundo, que el entintado de Bob McCleod (ante lo que supongo que debían ser unos lápices no muy acabados) no hace justicia en absoluto al estilo de Perez, que está aquí prácticamente irreconocible. Por cierto, el número es el Wonder Woman vol. 2 nº 20, de 1988.

-Y llegamos al final del tomo, a la que, con permiso del creador del personaje y del gran Perez, me parece la mejor historia incluida en aquel. Se trata del episodio correspondiente a Wonder Woman vol. 2 nº 170, de julio de 2001, en la etapa de Phil Jiménez, que argumenta y dibuja el episodio, con diálogos -no acreditados aquí- de Joe Kelly y entintado de Andy Lanning. Jiménez está impresionante al dibujo, con un nivel de barroquismo y detalle que recuerda a su gran maestro y referente ineludible George Perez, y el cariño y el cuidado puesto en cada página son más que notables; sólo hay que echar un vistazo a la splash page con la que muestra a Diana por primera vez en la historieta para darse cuenta. Se nota que le encanta el personaje, al que mimó muchísimo en su etapa, y eso no se le puede negar. Eso sí, hay que reconocer que su estancia en la serie pasó de tener un nivel mucho más que aceptable a decaer lastimosamente, especialmente en su tercio final o así, con un último número que no puedo recordar sin evitar el sonrojo. Con todo, Jiménez merecería un monumento, aunque sólo sea por haber sido uno de los pocos creadores que ha escrito y dibujado a la amazona de manera más que digna. Ah, y nota al pie: la última página de interiores es página de cómic; el tomo no incluye portadas -más allá de la mencionada horrosa cubierta, que tenemos, repito, por triplicado-, ni publicidad o checklist al final, ni impresión en las portadas interiores. Vista la calidad media de las historias y la algo discutible edición del tomo, pese a su título rimbombante y sus 19,99 dólares USA, empiezo a pensar en teorías conspiratorias en contra de mi amazona favorita.

-Termino haciendo balance, despedida y cierre. Pues bien, en primer lugar, llaman la atención un par de ausencias. Primero, no hay ningún número de la famosa etapa, ya mencionada, del revamp wonderwomaniano con el uniforme blanco y sin poderes de los setenta. Tampoco de la extensa etapa de un autor tan carismático como John Byrne, aunque por lo que he leído no es que hiciera en este título su mejor trabajo, precisamente. Claro que, visto lo visto, no creo que hubiera desentonado en exceso. Bueno, tampoco hay nada de la etapa Messner Loebs/Deodato, que no sé yo. Y, para acabar con esto, me extraña, y mucho, que no haya nada del amigo Greg Rucka, autor hasta no hace mucho bastante sobrevalorado, en mi opinión -llegó a escribir alguna serie de los tres personajes más icónicos del universo DC al mismo tiempo-, y que tal vez el tiempo ha ido poniendo en su lugar. Su etapa en WW la resumiría en una palabra: NADA. Tres años en el título y Diana se ha cargado a Max Lord. Punto. Encima hemos tenido a un personaje estirado, soso e insufrible durante tres años… cuando la hemos visto por las viñetas, que no se ha prodigado mucho, no. Y, ¿en qué ha acabado la trama de la Lex Luthor rubia que se inventó como pretendida archivillana? ¿Y lo del libro? ¿La trama metapolítica? ¿Silver Swan? Tres años para desarrollar un par de argumentos, y nada. En fin, lo dejo, que me voy por peteneras.

Concluyo: aunque no conozco, ni mucho menos, toda la larga historia de la princesa de las amazonas, me cuesta creer que no haya al menos un puñado de historias bastante mejores que, al menos, algunas de las que se incluyen aquí. No sé muy bien cuáles habrán sido los criterios de selección… Pero temo que no hayan andado del todo finos; sólo hay que mirar la portada (sí, ya sé que me repito, pero es que…) También cabe la sospecha de que la serie de la amazona, que casi nunca ha gozado de ventas muy boyantes, según tengo entendido, no ha sido precisamente la que ha recibido mayores atenciones por parte de la editorial. Pero bueno, después de tantos años…

Termino con una pequeña confesión: en realidad, me ha encantado leer este tomo, a pesar de que reconozco que la calidad “objetiva” de buena parte de las historietas no es, seamos finos, muy destacable que digamos. ¿Que por qué? Ah, “el corazón tiene razones que la razón no conoce”.

Publicado en DC, Universo DC | 2 Comentarios »