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Shadowpact 1-5, de Bill Willingham y otros.

Publicado por Mon Petit Renard on Enero 28, 2008

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Comentaré hoy una serie que comenzará el próximo mes en nuestro país, salida de la pluma -y los lápices- de Bill Willingham, al que muchos conocerán por ser el creador y guionista de Fábulas. Probablemente no será un cómic superventas, pero creo que tiene algunas virtudes nada desdeñables. Llegaremos a ellas, pero primero les pongo un poco en situación (intentaré chafar lo mínimo posible).

Los que todavía no hayan visto nada de la serie y sean capaces de reconocer a todos los personajes de la foto de aquí arriba, enhorabuena, se ve que son buenos conocedores del Universo DC. Para los demás, haré una presentación mínima. De arriba a abajo y de izquierda a derecha:

-La chica del antifaz es Nightshade, personaje originalmente propiedad de la Charlton y que fuera cocreado por Joe Gill y Steve Ditko. Quizá alguien la recuerde como miembro de la Suicide Squad, de los tiempos de Zinco. Aparte de eso, un servidor ni idea (bueno, sí, lo que dicen en la Wikipedia). Por lo visto hasta ahora, parece un poco sobradilla, y la verdad es que es bastante poderosa. Tiene acceso a una cierta dimensión oscura que utiliza como lugar de paso para teleportarse, y de la que saca una sustancia, esto, oscura, que utiliza para crear golems de materia-sombra bastante fuertes, además de toda forma que se le ocurra. Una especie de Green-Black-Lantern, vamos.

-El caballero del almofar es un tal Nightmaster (¿”Amo de la noche”? Pues suena a Tony Manero…), propietario de una espada mágica llamada Sword of Night (Espada de la Noche, cómo no). Todavía no sé muy bien qué es lo que puede hacer el cachirulo de marras, aparte de mantener al mancebo joven y lozano. Hace las veces de jefe del grupo, y les proporciona su lugar de reunión, un bar dimensional llamado Oblivion… aunque este lugar será uno de los problemas de estos primeros números.

-El demonio azul es, ¿lo adivinan? Sí, Blue Devil. Demonio azul. Y es, pues eso, un demonio azul. Es fuerte y le gusta dar mamporros a sabuesos del infierno, demonios, dragones y a todo bicho del averno que se le ponga por delante. También tiene un tridente que escupe fuego y puede enviar a los demonios a su lugar de origen. Sí, ya sabemos de otro demonio al que le gusta repartir leña, y Willingham también: no falta el chiste endógamo.

-El embozado harapiento es un tal Ragman (”Hombre Retal”, pero “rag” también significa “tormento”, lo que le da un doble sentido, intraducible creo yo, al nombre). Es uno de los pocos superhéroes judíos, y viste un traje de retales -como ven- que le conectan con las almas de criminales que, a cambio de cierta redención, le ceden parte de su energía. Ésta puede hacerse servir como fuerza, resistencia o velocidad, y no sé si algo más.

-La señora de las… esto, la señora de verde es The Enchantress, la Encantadora. Otra que pudo verse por el Suicide Squad. Es una maga muy poderosa y digamos que de carácter bastante variable. Puede ser Encantadora, o puede gastarse muy Mala Uva. Pero no iba a ponerse ese nombre, claro.

-Y sí, sí es lo que parece. Es un chimpancé. De hecho, es el Detective Chimp(ancé). No tiene poderes, esto, cool, pero tiene la habilidad mágica de entender a y hablar con todo bicho viviente. Es un ex-alcohólico y -todavía- fumador empedernido. ¿Que qué hace en esta serie? Pues tener una excusa para salir en la portada. Ya saben que un mono en la portada vende más tebeos.

Aparte de estos personajes, que forman el Shadowpact (”Pacto de Sombra”) propiamente dicho, hemos podido ver al Phantom Stranger (esto… ¿Fantasma Desconocido?) introduciendo la historia y jugando un cierto papel en el primer arco. También ha aparecido Rex, el perro. Que habla, como Detective Chimp. Ah, y en el primer número salen Superman y Green Lantern.

¿Y de qué va la serie? Respuesta: de un grupo de superhéroes que se dedican a combatir amenazas mágicas en tiempos revueltos por lo que al tema se refiere. Hay que decir que los motivos de reunión del grupo tienen que ver con algo que ocurre en la miniserie Day of Vengeance, editada en las previas a la Crisis Infinita. El caso es que el tebeo comienza con el Shadowpact ya formado, sin que sepamos -si no hemos leído la miniserie aludida, se entiende- quién porras son esos tipos o por qué están juntos. Y claro, ya sabemos que no son personajes muy conocidos. De todos modos, esto no representa mayor problema si uno tiene un poco de paciencia. Willingham deja hacer a sus personajes y que estos se presenten a sí mismos, y al fin de estos cinco números sabemos, creo yo, todo lo que necesitamos saber sobre ellos y sobre qué hacen juntos.

Quienes lean Fábulas ya deben saber cuáles son los puntos fuertes -y no tan fuertes- de su guionista. En mi opinión, Willingham es un escritor bastante competente, capaz de hacer tebeos entretenidos sin reinventar la rueda ni revolucionar el medio. Ni falta que le hace. A partir de elementos a priori bastante vistos, y siguiendo unas pautas que podrían formar parte de un canon, mezcla acción, un poco de humor, buenos diálogos, algo de épica, giros argumentales, personajes arquetípicos y fácilmente reconocibles, momentos dramáticos, guiños al lector, magia y elementos fantásticos… Una coctelera con ingredientes ya conocidos, pero mezclados en buena proporción y muy bien servidos. Se le puede achacar que es poco original, que sus tebeos no aportan nada novedoso al medio, y seguro que hay a quien le deja frío. Pero a algunos nos parece un tipo que hace unos tebeos geniales para pasar un buen rato sin mayores complicaciones, y me refiero concretamente a los citados (dicen por ahí que su Robin es bastante espesillo…) Además, no es precisamente de los que alargan innecesariamente las tramas. El primer arco es de tres números, y luego van dos historias más o menos autoconclusivas (la primera es un flashback, y la segunda sigue las consecuencias del primer arco). Por otra parte, sus superhéroes son superhéroes más o menos “de toda la vida”, y se preocupan por cosas como cómo evitar -o minimizar en la medida de lo posible- las muertes en sus enfrentamientos con amenazas asesinas… antes de verse con ellas. Recuerdo un tebeo de Superman en el que decían algo así como que Superman es un héroe porque lamenta las muertes, aunque no las sienta. Esto se aplica aquí, y es algo que tiendo a echar en falta en algunas series. Debe ser nostalgia. O infantilismo.

Lo cierto es que Willingham apuntaba buenas maneras y creo que sólo le faltaba soltarse un poco la melena, pero dejó de escribir la serie a la altura del número 16, así que nos conformamos con lo dado. A mí estos primeros números me han servido para encariñarme con los personajes, en los que veo un enorme potencial como grupo.

Por lo que hace a la parte gráfica, los dos primeros números los dibuja el mismo Willingham, así como la portada del tercero. Se nota que le puso ganas, y la verdad es que no me han parecido nada mal (porque recuerdo otras cosas suyas que… como que no). El tercero corre a cargo de Cory “Invencible” Walker, mientras que de los dos siguientes se encarga Steve Scott; en conjunto ninguno de los artistas desmerece.

En resumen: si te gusta Fábulas, o los superhéroes de corte más bien clásico, o las historias donde la magia y la fantasía se combinan con la acción superheróica, te recomendaría que, al menos, trataras de echarle un vistazo a esta serie. Curiosa y entretenida, en mi opinión, y con un gran potencial. Ya veremos cómo sigue.

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