PERÍODO GLACIAL, de Nicolas de Crecy.
Publicado por Mon Petit Renard on Noviembre 1, 2007
Recupero una entrada que colgué no hace mucho en Comixaría, sobre este curioso tebeo de de Crecy. Entramos directamente en materia.

Yendo por lo que hace a la historia, hay que reconocer que tiene su coña. Los perrocerdos, los glaciarqueólogos, el animismo artístico; las excusas para dar un paseo en viñetas por una parte del catálogo del Louvre son, en mi opinión, imaginativas y con valor por sí mismas. Algo del transfondo que podría interpretarse -la parte que criticaría, si no se burlaría, del método hipotético deductivo aplicado a la investigación arqueológica- me resulta menos interesante. Es decir, mejor tomarlo como algo anecdótico de la trama y no darle demasiada importancia; más que nada porque es demasiado fácil y hasta gratuito: seguro que la mayoría de nosotros hemos caído alguna vez en ello, sepamos o no de la existencia de hombres de Piltdown y demás.
Más sugerente me resulta el modo en el que el tebeo está dialogado, la forma de hablar de los personajes, mezcla de formalismo a la albionense con algo de pedantería gala y hedonismo mediterráneo; todos son mil leches, como el perrocerdo o el avatar que forma el arte con todas sus figuras al final del tebeo.
Sobre el dibujo, se harán una idea a poco que hojeen: plumilla no muy detallada y sin demasiado rayado, y color en aguada formando gradaciones y contrastes entre masas cálidas y frías. La composición es bastante clásica, con un número variable y generalmente alto de viñetas por página, de bordes cerrados y lectura cómoda. Pese a lo fantástico -rayando lo onírico, especialmente hacia el final- de la historia, la narrativa es tan fluida y coherente que no se encuentra ninguna dificultad para seguir la historia, sin que en ningún momento sea necesario volver atrás en busca de un elemento perdido, por ejemplo.
El tebeo funciona, así, estupendamente bien a diversos niveles. Por el lado más superficial, y salvando gustos, resulta estéticamente hermoso de contemplar, colorido y agradable. La historia es entretenida, no decae en ningún momento y el modo de integrar los cuadros y demás obras de arte en la trama no interrumpe, antes al contrario, el hilo. Los personajes, pese a lo tópicos, son curiosos y, como decía, los diálogos se siguen con interés.
Después entramos en estratos más subjetivos y al gusto y posibilidades de cada cual. Es un tebeo al que pueden sacársele muchas cosas, en el que podemos entrar, más o menos pertrechados de terminología académica, a interpretar y ver postmodernidades, subtextos y demás. Gracias a Zeus, no es el clásico tebeo con moraleja ni con perfiles cerrados; en su apertura, su aparente simplicidad y falta de pretensiones juega una de sus mejores bazas.
Resumiendo: quizá descoloque un poquito a según qué lectores, especialmente en su tramo final, pero no deja de ser una historia sin complicaciones aparentes, que puede ser leída sin temor por cualquiera y que deja a cada cual el extraer su propia lectura y provecho. En mi caso, me ha dejado con ganas de conocer más obras del autor; ya les iré contando.
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