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Archivos para Septiembre 2nd, 2007

SWAMP THING: DARK GENESIS, de Len Wein y Berni Wrightson.

Publicado por Mon Petit Renard en Septiembre 2, 2007

Hace no demasiado tiempo pudimos ver la edición española de este tebeo, el cual reúne todas las historias que el dúo Len Wein (guionista) y Berni Wrightson (dibujante) hicieron para el personaje que ambos crearan hacia el año 1971: una historia corta inicial de 8 páginas, aparecida en House of secrets 92, y los diez primeros cómics ya con el nombre de su protagonista, Swamp Thing o La Cosa del Pantano.

Es bastante probable que, si has leído algo del amigo Swampy, sea la etapa de Alan Moore. Y éste es, quizá, el mayor problema o la mayor ventaja que puede tener el cómic que nos ocupa. En efecto, el guionista británico, es bien sabido, dio una vuelta de tuerca impresionante al personaje, redefiniéndolo por completo y escribiendo algunas de las mejores historias que ha dado el género, al decir de muchos de sus lectores. Una obra tan memorable debe pesar como una losa de cara a enfrentarse a otras historias del personaje, y eso no exime a las de sus propios creadores. Las comparaciones, inevitablemente, surgen. Y es probable que, de hacerlas, los guiones de Wein no salgan del todo bien parados. Frente a la maestría en muchos aspectos exhibida por Moore, Wein escribe, me parece, historias del montón y muy de la época, con verbo florido y bastante recargado, con textos de apoyo interminables y reiterativos, con diálogos bastante tópicos y con personajes planos, predecibles y simplones. Las tramas utilizan lugares comunes del terror y, en menor medida, la ciencia ficción: el científico loco, hombres lobo, fantasmas y zombies, extraterrestres, brujas, pueblos malditos, entes lovecraftianos, robots… Nada especialmente original, ni por planteamiento ni por enfoque.

Ahora bien, me parece que cabrían al menos dos posibilidades para que el lector pueda encontrar algún tipo de interés en las historias. El primero es, precisamente, por el legado de Moore. Y es que en estas historias podemos encontrar las primeras versiones de personajes que luego serán recurrentes en la etapa del inglés, como el propio Swampy, Abigail Arcane, su infame tío o Matt Cable. Puede resultar interesante, por lo tanto, observar esta versión para comprobar hasta dónde llegó Moore en sus modificaciones, tanto de los personajes -cuya esencia, de todos modos, respetó- como en los argumentos (en toda su etapa se pueden observar la mayoría de tramas arriba señaladas, pero con resultados bien diferentes).

Una segunda posibilidad para que el lector gustara estas historias podría tener relación con una determinada sensibilidad del mismo. Si, en efecto, uno es del tipo que se emociona con las viejas películas de terror de la Hammer, que disfruta de los ambientes románticos (bosques tenebrosos, castillos, pueblos pseudomedievales, pantanos brumosos, claros de luna…), del tetricismo naif y el terror de los cuentos infantiles, bien, tal vez este tebeo sea de su agrado. La carencia de sofisticación y la mostración poco sutil de los elementos terroríficos puede tener, si no el poder de causar espanto, sí de conservar un cierto encanto que tal vez se pierda en las historias de terror más “adulto” (escojan sus propios ejemplos).

Mención aparte para el impresionante dibujo de Berni Wrightson. Independientemente de que a uno pueda interesarle más o menos la historia, el grafismo compensa con creces, es mi opinión, cualquier pero que pudiera ponerse al cómic. Tenemos aquí, sin duda, a un Wrightson pletórico, en auténtico estado de gracia, y sorprenden cosas como la cantidad de detalles que es capaz de poner en cada viñeta. Su capacidad para crear atmósferas tenebrosas y personajes torturados y atemorizantes está, creo, fuera de toda duda. Es impresionante cómo un dibujo tan naturalista puede resultar en ocasiones tan grotesco, y tómese esto como el mejor de los elogios; uno estaría tentado de compararlo con el Goya de los Caprichos, por ejemplo, pero me conformaré con hacerlo con otro de los grandes genios del cómic de terror: Graham “Ghastly” Ingels. En una palabra: soberbio. Si tienes dudas sobre comprar o no este cómic, te invitaría a que lo ojearas.

En resumen: historias tal vez envejecidas prematuramente (en mi modestísima opinión, los cómics EC, cerca de 20 años más antiguos, son muy superiores en este aspecto), pero que tal vez conservan cierto encanto, con un dibujo, me parece, a reivindicar, y que en conjunto es una lectura probablemente entretenida -mejor a dosis no demasiado grandes, tal vez- y, para lo bueno y para lo malo, “clásica”. Tal vez no agrade a todo el mundo, pero es un cómic que, eso creo, bien merece su publicación.

Publicado en DC, Vertigo | 1 Comentario »