KLEZMER 2: FELIZ ANIVERSARIO, SCYLLA, de Sfar.
Publicado por Mon Petit Renard en Julio 29, 2007

Segunda entrega de las aventuras y desventuras del singular grupo de músicos vagabundos creados por el sin par Joann Sfar. Con tan sólo dos álbumes -aunque cada tomo tenga 128 páginas-, se ha convertido ya en una de mis series preferidas de la actualidad, y su autor en un objetivo a seguir; el primer Klezmer fue el primer tebeo que leí del francés, así que reconozco que lo he descubierto algo tarde, pero en buena hora.
Sobre el contenido del álbum: si leyeron el anterior, pues continúa la trama en el punto en el que terminó allí, con nuestra singular troupe a punto de tocar en una fiesta. Se trata, en efecto, de la fiesta de cumpleaños de la anciana señora del título, Scylla, y los encargados de amenizarla son el Barón, Yaacov, Tchokola, Vincenzo y Hava. Toda la trama del álbum, excepto el final, tiene lugar en la susodicha fiesta, y Sfar se limita a mostrarnos a los diferentes personajes hablando entre sí, contándose historias, fantaseando sobre su futuro, enamorándose un poquito o jugando al amor, mirándose, bebiendo, bailando, en suma, viviendo.
Joann Sfar es, en mi humilde opinión, todo un narrador, en el sentido fuerte del término, y un artista en toda regla. Músico, dibujante de comics, doctor en filosofía, conocedor de la cultura judía, culto e inteligente, una de las mejores cosas que puede decirse de él es que no vuelca todo su saber en pretenciosidades y pedanterías, antes al contrario. Su manera de enfocar todos los aspectos del tebeo es engañosamente simple. Lo primero que llama la atención es el dibujo, que parece más una colección de bocetos apresurados que la versión final de un tebeo. Pero no hay que dejarse engañar, pues así es el estilo de Sfar: espontáneo, alegre, casi infantilizado, pero con un trasfondo todo lo complejo y rico que se pueda o se quiera encontrar. A mi me resulta estéticamente muy vistoso, agradable y fresco, en tanto se parece poco -o nada- a la mayoría de autores de cómic que conozco… todo y que ya sabemos que, en lo que se ha venido a llamar “nouvelle BD” abundan los ejemplos de dibujantes cuya manera de dibujar no destaca por el detallismo y el afán figurativo, precisamente. Sea como fuere, y frente a otros de los autores que trabajan en el ámbito francobelga y que han sido igualmente encasillados junto a Sfar, éste último debe ser, junto a Blutch, mi favorito de los que he leído.
Lo anterior se aplica también a su modo de narrar. Frente a la estructuración de la historieta de manera rígida y planificada, Sfar se permite cosas como intercalar páginas que, según confiesa, ha pensado que quedarían bien entre dos secuencias ya terminadas. Los diálogos, los cambios de escena, las situaciones, van desarrollándose de forma fluida y orgánica, vital, dejando que sean los propios personajes los que marquen el ritmo y que cada uno deje contarse su historia. La impresión me parece similar a la de mantener una conversación, en la que las palabras se suceden, a veces algo atropelladas, a veces más serenas, pero siempre sin un rumbo excesivamente predeterminado.
No sigo; Sfar es uno de mis autores preferidos de los que están actualmente en activo, y esta obra es una excelente muestra de sus mejores virtudes: una narrativa cálida, cercana, humana, vitalista y un dibujo tan espontáneo en apariencia como hermoso de contemplar. ¡Shalom!
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