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Archivos para Julio 26th, 2007

DDT, de Suehiro Maruo.

Publicado por Mon Petit Renard en Julio 26, 2007

Comentamos hoy una de las obras de este peculiar autor nipón, del cual podemos encontrar varios mangas editados en nuestro país, la mayoría en tomos unitarios como el que nos ocupa (hay un listado, no sé hasta qué punto exhaustivo, en la entrada de la wikipedia en inglés dedicada a este autor).

En este tankoubon encontramos una recopilación de historias breves que conforman una buena muestra del estilo, temáticas, inquietudes y obsesiones de Maruo. Tan sólo había leído con anterioridad Midori, la niña de las camelias, y, pese a estar algo avisado, me sorprendió por lo desagradable y atrevido de sus planteamientos. Maruo se atreve con todo: escatología, pederastia, mutilaciones imposibles, cuerpos humanos cubiertos de gusanos, insectos y todo tipo de podredumbre, sexo bizarro, personajes retorcidos, deformes y freaks, parricidios, vampirismo, asesinatos, torturas, humillaciones… todo un catálogo de depravaciones digno del marqués de Sade, que seguramente hubiera llamado la atención de personajes como Bataille.

Las historias son bastante variadas, dentro de la línea perversa marca de la casa, y hay algunas que mantienen un hilo, si bien muchas veces mínimo, de coherencia, de plausibilidad; otras, la mayoría, caen de lleno en un terreno digamos que onírico, fantástico, en el que el horror surge sin más; la impresión es la de que Maruo simplemente visualiza una determinada escena y la hace ocurrir, sin mayores explicaciones. El tono es, por lo demás, algo distante, aséptico, y dista de ser moralizador, incluso en sentido negativo; esto es lo que sale de la mente del autor y así lo plasma, luego cada uno es libre de tomarlo o dejarlo estar.

El estilo de dibujo de Maruo es algo lo que lo separa de otros autores con gusto para lo esperpético, bizarro y gore -supongo que más de uno pensará en Miguel Ángel Martín-. Maruo dibuja con un estilo limpio, preciso y detallista, lo cual le da una irónica belleza a sus viñetas y, en cierto modo, realiza una suerte de parodia de otros mangas con temáticas muy alejadas pero con estilos cercanos.

En resumen: se trata de un tomo -y de un autor- no recomendable para estómagos sensibles y/ o para personas a las que, simplemente, no les interese echar un vistazo a los delirios macabros que es capaz de imaginar la mente de su autor. Puede interesar, en cambio, a aquellos que sientan curiosidad por ver hasta dónde se puede llegar a la hora de plasmar estampas vomitivas. Un viaje al fin de la noche en toda regla, con billete de solo ida. Quedan avisados.

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