Tetebeos

Blog sobre comics.

Archivos para Julio, 2007

WET MOON 1: PASEOS LÁNGUIDOS, de Ross Campbell.

Publicado por Mon Petit Renard on Julio 31, 2007

Norma Editorial nos sorprende con la edición de este cómic del aquí desconocido -corríjanme si me equivoco- Ross Campbell, autor norteamericano que ha sido nominado a los Eisner de este año en la categoría “mención especial”. Según podemos comprobar en su página web, su trabajo en cómic como autor completo se limita a esta serie, Wet Moon, -cuyo tercer volumen aparecerá en breve en los USA-, al one-shot The Abandoned -una historia de zombis, según parece-, y al autopublicado Mountain Girl. Hay que decir que un proyecto suyo, Water Baby, debería aparecer en breve en la línea Minx de DC -estaba anunciado para octubre, pero yo no lo he visto por ningún listado…-

Bueno, ¿y de qué va? Pues… es difícil y fácil de decir a la vez. Es algo así como una mezcla entre shojo manga y slice of life, con estética entre goth, bdsm y cartoon. Es -trata de ser, se entiende- muy realista… aunque tiene algunos toques algo extraños, casi alucinatirios. Lo cierto es que es un tebeo algo descolocante, que responde estupendamente a las expectativas de aquel que espere que le rompa cualquier expectativa.

Yendo por el camino fácil: la protagonista central es Cleo, una adolescente en su primer año universitario. Se trata de una chica bastante insegura y algo neurótica, que lleva piercings y viste estilo gótico, como la mayor parte de sus amigas y gente con la que se relaciona. En este primer tomo iremos conociendo, de este modo, algo de ella y de su entorno a través de una sucesión de escenas cotidianas, muchas veces banales. No hay asesinatos, ni escenas de acción, ni grandes aspavientos; nada fuera de lo normal, dentro de la anormalidad de las psicopatologías de la vida cotidiana. Sin embargo, hay escenas cargadas de halo, de misterio, que dejan una sensación extraña; es pronto para saber por dónde quiere hacer avanzar la obra Campbell -ya que, todo hay que decirlo, se toma su tiempo para narrar la historia, que avanza de modo más bien lánguido-, pero yo no descartaría que entrara de uno u otro modo en el terreno del fantástico. Esa es una de las cosas del tebeo… leído el tomo -y son bastantes páginas-, a uno le queda la impresión, si bien por lo demás grata, de no tener idea de por dónde va a tirar a continuación.

El estilo de Campbell es más que correcto. Sus aptitudes como dibujante me parecen excelentes: es muy detallista, y llena las viñetas de elementos muchas veces minúsculos pero perfectamente definidos, con lo que uno puede tomarse su tiempo contemplando cada imagen hasta descubrir todo lo que el autor ha introducido en ella. El tebeo es en blanco y negro, con grises que ayudan a definir la iluminación. Me atrevería a decir que es un dibujo intachable por lo que hace a su técnica -iluminación, perspectiva, proporciones, anatomía, etc.- Hay que destacar el cuidado que Campbell pone en la ambientación y, en especial, el vestuario de los y las protagonistas.

La narrativa es algo curiosa. Hay bastantes escenas que transcurren en silencio durante varias páginas, y otras, en cambio, están repletas de diálogo. La estructura de la página es variada, pero suele repetirse una rejilla básica de dos o tres filas de viñetas, aunque el número de éstas oscila entre la splash page y unas ocho. Campbell deja respirar a sus personajes, nos los muestra en su intimidad o en compañía, y deja que vayamos descubriendo detalles de las vidas de cada uno de forma progresiva y como al azar; de hecho, el tebeo termina habiéndonos dado información sobre ciertos aspectos de algunos personajes bastante poco común y, en cambio, nos deja con la impresión de no habernos dado ningún tipo de pista sobre cuestiones bastante básicas de algunos de ellos… de la mayoría, de hecho.

Se trata, pues, de una obra coral, con una protagonista pero con multitud de personajes a su alrededor, que van apareciendo como a retazos, como dejando caer fragmentos de un puzzle al azar. El resultado final, en mi opinión, no puede ser mejor: una lectura muy agradable, curiosa e interesante, un tanto extraña y algo desconcertante, también, pero qué mejor que un tebeo, sin ser decididamente experimental o sin buscar a toda costa la provocación y el epatamiento, pueda todavía sorprendernos. Desde ya, uno de mis tebeos favoritos entre los que se han editado este año. Quiero más.

Publicado en Oni Press | 7 Comentarios »

KLEZMER 2: FELIZ ANIVERSARIO, SCYLLA, de Sfar.

Publicado por Mon Petit Renard on Julio 29, 2007

Segunda entrega de las aventuras y desventuras del singular grupo de músicos vagabundos creados por el sin par Joann Sfar. Con tan sólo dos álbumes -aunque cada tomo tenga 128 páginas-, se ha convertido ya en una de mis series preferidas de la actualidad, y su autor en un objetivo a seguir; el primer Klezmer fue el primer tebeo que leí del francés, así que reconozco que lo he descubierto algo tarde, pero en buena hora.

Sobre el contenido del álbum: si leyeron el anterior, pues continúa la trama en el punto en el que terminó allí, con nuestra singular troupe a punto de tocar en una fiesta. Se trata, en efecto, de la fiesta de cumpleaños de la anciana señora del título, Scylla, y los encargados de amenizarla son el Barón, Yaacov, Tchokola, Vincenzo y Hava. Toda la trama del álbum, excepto el final, tiene lugar en la susodicha fiesta, y Sfar se limita a mostrarnos a los diferentes personajes hablando entre sí, contándose historias, fantaseando sobre su futuro, enamorándose un poquito o jugando al amor, mirándose, bebiendo, bailando, en suma, viviendo.

Joann Sfar es, en mi humilde opinión, todo un narrador, en el sentido fuerte del término, y un artista en toda regla. Músico, dibujante de comics, doctor en filosofía, conocedor de la cultura judía, culto e inteligente, una de las mejores cosas que puede decirse de él es que no vuelca todo su saber en pretenciosidades y pedanterías, antes al contrario. Su manera de enfocar todos los aspectos del tebeo es engañosamente simple. Lo primero que llama la atención es el dibujo, que parece más una colección de bocetos apresurados que la versión final de un tebeo. Pero no hay que dejarse engañar, pues así es el estilo de Sfar: espontáneo, alegre, casi infantilizado, pero con un trasfondo todo lo complejo y rico que se pueda o se quiera encontrar. A mi me resulta estéticamente muy vistoso, agradable y fresco, en tanto se parece poco -o nada- a la mayoría de autores de cómic que conozco… todo y que ya sabemos que, en lo que se ha venido a llamar “nouvelle BD” abundan los ejemplos de dibujantes cuya manera de dibujar no destaca por el detallismo y el afán figurativo, precisamente. Sea como fuere, y frente a otros de los autores que trabajan en el ámbito francobelga y que han sido igualmente encasillados junto a Sfar, éste último debe ser, junto a Blutch, mi favorito de los que he leído.

Lo anterior se aplica también a su modo de narrar. Frente a la estructuración de la historieta de manera rígida y planificada, Sfar se permite cosas como intercalar páginas que, según confiesa, ha pensado que quedarían bien entre dos secuencias ya terminadas. Los diálogos, los cambios de escena, las situaciones, van desarrollándose de forma fluida y orgánica, vital, dejando que sean los propios personajes los que marquen el ritmo y que cada uno deje contarse su historia. La impresión me parece similar a la de mantener una conversación, en la que las palabras se suceden, a veces algo atropelladas, a veces más serenas, pero siempre sin un rumbo excesivamente predeterminado.

No sigo; Sfar es uno de mis autores preferidos de los que están actualmente en activo, y esta obra es una excelente muestra de sus mejores virtudes: una narrativa cálida, cercana, humana, vitalista y un dibujo tan espontáneo en apariencia como hermoso de contemplar. ¡Shalom!

Publicado en BD | Sin Comentarios »

DDT, de Suehiro Maruo.

Publicado por Mon Petit Renard on Julio 26, 2007

Comentamos hoy una de las obras de este peculiar autor nipón, del cual podemos encontrar varios mangas editados en nuestro país, la mayoría en tomos unitarios como el que nos ocupa (hay un listado, no sé hasta qué punto exhaustivo, en la entrada de la wikipedia en inglés dedicada a este autor).

En este tankoubon encontramos una recopilación de historias breves que conforman una buena muestra del estilo, temáticas, inquietudes y obsesiones de Maruo. Tan sólo había leído con anterioridad Midori, la niña de las camelias, y, pese a estar algo avisado, me sorprendió por lo desagradable y atrevido de sus planteamientos. Maruo se atreve con todo: escatología, pederastia, mutilaciones imposibles, cuerpos humanos cubiertos de gusanos, insectos y todo tipo de podredumbre, sexo bizarro, personajes retorcidos, deformes y freaks, parricidios, vampirismo, asesinatos, torturas, humillaciones… todo un catálogo de depravaciones digno del marqués de Sade, que seguramente hubiera llamado la atención de personajes como Bataille.

Las historias son bastante variadas, dentro de la línea perversa marca de la casa, y hay algunas que mantienen un hilo, si bien muchas veces mínimo, de coherencia, de plausibilidad; otras, la mayoría, caen de lleno en un terreno digamos que onírico, fantástico, en el que el horror surge sin más; la impresión es la de que Maruo simplemente visualiza una determinada escena y la hace ocurrir, sin mayores explicaciones. El tono es, por lo demás, algo distante, aséptico, y dista de ser moralizador, incluso en sentido negativo; esto es lo que sale de la mente del autor y así lo plasma, luego cada uno es libre de tomarlo o dejarlo estar.

El estilo de dibujo de Maruo es algo lo que lo separa de otros autores con gusto para lo esperpético, bizarro y gore -supongo que más de uno pensará en Miguel Ángel Martín-. Maruo dibuja con un estilo limpio, preciso y detallista, lo cual le da una irónica belleza a sus viñetas y, en cierto modo, realiza una suerte de parodia de otros mangas con temáticas muy alejadas pero con estilos cercanos.

En resumen: se trata de un tomo -y de un autor- no recomendable para estómagos sensibles y/ o para personas a las que, simplemente, no les interese echar un vistazo a los delirios macabros que es capaz de imaginar la mente de su autor. Puede interesar, en cambio, a aquellos que sientan curiosidad por ver hasta dónde se puede llegar a la hora de plasmar estampas vomitivas. Un viaje al fin de la noche en toda regla, con billete de solo ida. Quedan avisados.

Publicado en Manga | 3 Comentarios »

ACERCA DE IRON MAN: EXTREMIS, de Warren Ellis y Adi Granov.

Publicado por Mon Petit Renard on Julio 18, 2007

En la vida de Tony Stark se plantea un reto que va a obligarle a replantearse seriamente cuál es su identidad, su status y, sobre todo, su auténtico cometido. Ciertas contradicciones inherentes a su situación se ven agravadas hasta quedar expuestas de manera evidente y, llegados a cierto punto, nuestro protagonista deberá tomar decisiones difíciles y tratar de salir airoso. Ni que decir tiene que lo conseguirá -la alternativa sería una lápida-, no sin mantener una doble lucha (con un enemigo externo y, tal vez de forma más temible, consigo mismo). El resultado tendrá sus consecuencias, y se generarán algunos cambios de cierta relevancia. Una trama general presentada en multitud de historias del género, algunas de grato recuerdo para los aficionados, y un recurso recurrente de cara a los relanzamientos o intentos de redefinición de los personajes en este contexto. Que es parte de lo que pretende este cómic con Iron Man.

Ahora bien, más allá de este esquema, necesario para articular la trama, el tebeo plantea toda una serie de elementos cercanos a la ciencia ficción, concretamente, a las temáticas cyberpunk y reminiscentes de autores como J. G. Ballard. Hay, de hecho, un referente que me parece ineludible: Crash, delirante historia maravillosamente adaptada por David Cronenberg, cineasta que también tiene puntos de contacto con la obra de Ellis. Tenemos, en efecto, la transformación del hombre por la tecnología, metamorfosis de la carne -expuestas con bastante crudeza-, accidentes de coche, asesinatos con gran variedad de mutilaciones, quemaduras, aplastamientos… y etc.

Por supuesto, nada de esto es, en principio, gratuito. Ellis plantea una reflexión general sobre la ciencia y la técnica y sus impactos sobre la sociedad y el mismo ser humano. Los estudios CTS, concretamente los de percepción pública de la ciencia y la tecnología, suelen arrojar resultados que reflejan niveles altos de incertidumbre, manteniéndose por lo general casi a la par la confianza y la desconfianza en los resultados de la tecnociencia. Esta ambigüedad de facto se traslada a la narracion de Ellis. La apertura de los marcos de incertidumbre queda, creo, excelentemente planteada con una de las premisas básicas del cómic: la necesidad de evolución constante. Llegada la máquina hasta ciertos óptimos que dificultan pasos ulteriores no queda más remedio que volver la vista hacia la carne, y buscar una fusión maximizadora que, sin embargo, humaniza el mecanismo a costa de deshumanizar la vida, o viceversa.

Esta premisa me resulta, sin embargo, problemática para una historia de Iron Man que se quiera alojada en su continuidad “normal”, siempre y cuando se quiera ser consecuente. Si la evolución y el cambio son constantes, y ciertos pasos no tienen vuelta atrás, entramos en una espiral de crecimientos acumulativos que, sin demasiado tardar, convertirían al personaje en algo demasiado poderoso, demasiado inhumano -”ahumano” sería mejor decir, si se pudiera-. La Cosa del Pantano de Alan Moore, por poner un ejemplo, llegó a un punto en el que era tan poderosa - y “ahumana”- que sus historias difícilmente podían narrar nada cercano. Personajes como el Espectro tendrían este problema ya de partida. Algo así temo que pudiera pasarle a nuestro Tony Stark (y sí, Neil Gaiman solventó muy bien el jugar con sus Eternos… a base de convertirlos en more human than human o en hacer girar las historias sobre cualquiera menos ellos).

Muy relacionado con lo anterior está el hecho de que matar sea una opción para el personaje. No sé si ésta es una innovación de Ellis o venía de antes, pero aquí le vemos aniquilando a 50 personas en su primera aparición con la armadura, y, ya en el presente, volándole la cabeza -literalmente- a otro ser humano en un momento en el que no parece ya en absoluto necesario. Y después de haber amenazado con hacerlo, lo cual implicaría cierta premeditación. Repito algo que ya comenté en su momento a propósito de los Ultimates: esto ya no son superhéroes tal y como los hemos conocido hasta ahora, sino, por así decir, metahumanos. ¿Se trata de una “evolución” del género? ¿Podemos seguir hablando, en realidad, de género común? En fin, éstas son preguntas para quien tuviera interés en responderlas.

Ahora bien, si sumamos posibilidad de matar y aumento exponencial del potencial destructivo, nos encontramos con un Iron Man que, si quiere encontrar retos, deberá enfrentarse a supervillanos -¿metavillanos?- cada vez más poderosos, con un Tony Stark cada vez más… alienado. Y entonces el tebeo podría pasar a llamarse The Authority, o el guiñol de la destrucción y aniquilación masiva.

Hay muchos más subtemas y aspectos que podría comentar (los usos militares y civiles de la tecnología, lo discutible del desenlace, la política corporativa y los estados postpolíticos, la cuestión del género en la investigación científica, y, vaya, pero si este tebeo también lo dibuja alguien y no he dicho ni una palabra de eso… pues ya está, etc.), pero baste con lo dicho. Por lo demás, se me concederá que, mejor o peor, el tebeo da para hablar a propósito del mismo.

Concluyendo, en mi opinión esta historia funciona estupendamente como historia absolutamente independiente y cerrada del personaje, y menos como relanzamiento o redefinición del mismo. En efecto, no necesitamos, en principio, saber nada de él para entender la historia -pocos tebeos he leído yo de Iron Man, sobre todo de los últimos años…- pero, todo hay que decirlo, tampoco he sentido la necesidad, al terminar el cómic, de querer saber qué le ocurrirá a partir de ahora. Una historia, pues, que no requiere un antes, pero que quizá tampoco solicite un después.

 Sigue un diálogo con Yorkshire, entre otras cosas, en Dossier Iron Man: Extremis.

Publicado en Marvel | 2 Comentarios »

DESOLATION JONES, de Warren Ellis y J. H. Williams III.

Publicado por Mon Petit Renard on Julio 4, 2007

De la mano de Norma Editorial nos llega la recopilación de los seis primeros números de la serie Desolation Jones, obra del guionista Warren Ellis y el dibujante J. H. Williams III. Nos encontramos con el primer arco argumental, Made in England, el cual sirve para presentar a su protagonista y sentar las premisas de la trama, además de para contar una historia realmente interesante…

Warren Ellis parece tener un interés especial en las historias de detectives, pistoleros, asesinos, agentes secretos y otros tópicos del género negro. Hay un tipo de personaje que suele repetirse, con variaciones, en sus tebeos: una persona amargada y algo cínica, de vuelta de todo, fumadora, bebedora y de moralidad peculiar, que se ve envuelta en una trama llena de sangre y violencia. Tanto en sus obras más o menos extensas, -Planetary, Transmetropolitan, The Authority, Global Frequency...- como en sus miniseries autoconclusivas -Strange Kiss, Red, Reload…- podemos encontrar ejemplos de este tipo de personaje. Y el tebeo que nos ocupa es uno más, y especialmente interesante; explicar cualquier cosa sobre el mismo, más allá de los tópicos citados arriba, sería reventar buena parte del interés de la historia, con lo que dejaremos al lector que lo descubra por sí mismo.

Lo dicho a propósito del protagonista vale igualmente respecto de la trama. Diremos tan sólo que incluye ex agentes secretos, una ciudad de paso, un padre preocupado y tres gorgonas, retazos de un pasado chungo, una auténtica mujer araña, secretos del porno y muchas cosas más.

Este tebeo es Ellis en estado puro. Se le nota especialmente inspirado -quizá por el aliciente de trabajar con un pedazo de artista como es Williams III-, y puedo decir que éste es, junto con Planetary y algunos números de Global Frequency, mi tebeo favorito de este guionista. El talento de Ellis para dialogar se muestra aquí en todo su esplendor, con algunas líneas realmente memorables; más allá de la mera provocación a base de exabruptos y escatología, que algunos compañeros de generación practican hasta alcanzar la autoparodia y la inanidad, Ellis retrata a sus personajes con precisión y coherencia, dándoles un registro propio y la posibilidad de entrar en sus mentes y empatizar con ellos. Desde el patetismo enternecedor hasta el humor un poco al estilo de Pulp Fiction, desde el cinismo hasta una ingenuidad mantenida pese a las circunstancias; todo lo que es necesario para perfilar a sus personajes y hacer avanzar la historia tiene cabida aquí. Se podría objetar la falta de originalidad, puesto que el esquema argumental y los tipos son deudores de referentes bastante conocidos; pues bienvenido el plagio, siempre que sea tan brillante como en este tebeo.

Sobre J. H. Williams III, me faltan las palabras. Es el dibujante de Promethea, y eso, para mí, lo dice casi todo. Aquí podemos verle entintándose a sí mismo, con un interesante color de José Villarrubia, y el resultado es, sin duda alguna, excelente. Williams experimenta constantemente, con el diseño de página, con la composición, la angulación, los efectos, en fin, con cualquier recurso que el cómic pone a su disposición. Aquí incluso varía el tipo de entintado y, para que se hagan una idea, a veces recuerda el estilo que emplea Jae Lee, a base de líneas finas que contrastan con sombras geométricas muy perfiladas. Otras veces, en cambio, el volumen se consigue a base de rayar las zonas sombreadas, y uno no puede evitar pensar en artistas como Bill Sienkiewicz. De todos modos, el estilo de Williams es personal e inconfundible: muy realista, sin resultar estático, de un academicismo y una corrección asombrosos; destacaría, además de su afán experimentador y la belleza de sus composiciones, su habilidad a la hora de dibujar el rostro y el cuerpo humano. Por intentar buscarle algún pero, diremos que en ocasiones no es fácil adivinar el sentido de lectura de la composición… pecata minuta, en comparación con todo lo que el artista nos ofrece a cambio de esta ocasional incomodidad. En resumen, un artista con mayúsculas, uno de mis favoritos no sólo de la actualidad, sino de todos los que conozco en cualquier época.

Por lo dicho hasta ahora, se podrán imaginar que de la conjunción de un guión que considero más que interesante y un dibujo francamente memorable sólo puedo expresar una opinión: un tebeo soberbio, una obra que quizá sea pronto “de culto”, tal vez no apta para todos los paladares -aunque no es particularmente inaccesible, antes al contrario-, pero que ofrece dosis de violencia, erotismo soterrado y algo enfermizo, conspiraciones en la sombra y la paranoia asociada, personajes crepusculares, diálogos brillantes, humor negro y algo macarra, ternura y empatía frente a todo pronóstico y una moralidad retorcida pero coherente, entre otras cosas; todo ello con una presentación visual de auténtico lujo, un deleite para los sentidos y el intelecto.

En fin, un tebeo que considero más que recomendable para los aficionados a cualquiera de sus autores, al género negro más decadente, a las tramas conspiratorias o, simplemente, los buenos comics. Y es sorprendentemente barato -seis números yanquis en un bonito tomo en rústica por 10 euros: enhorabuena a la editorial, es de justicia reconocer el esfuerzo-; no hay excusa para no hacerse con él. Espero que, si así lo hacen, lo disfruten al menos tanto como yo.

Publicado en DC, Wildstorm | 2 Comentarios »

BATMAN PRESENTA: CATWOMAN 1, de Will Pfeifer y David López.

Publicado por Mon Petit Renard on Julio 1, 2007

Planeta de Agostini sigue apostando por la publicación de la serie de la felina más conocida de Gotham, cambiando, eso sí, de fórmula editorial. Así, los números que restaban inéditos de la etapa de Ed Brubaker en el título, más los que conforman el inicio de la etapa de Will Pfeifer, acompañado por Pete Woods, han sido recientemente editados en 5 tomos recopilatorios. Ahora,en cambio, nos encontramos con tebeos en formato grapa conteniendo tres números americanos por número español, periodicidad trimestral y tres series que se irán alternando -Catwoman, Robin y Nightwing-, bajo la cabecera común Batman presenta. Esperemos que esta fórmula, a priori muy interesante -es un formato muy manejable, cómodo de leer, con buena calidad de papel y edición y muy económico- tenga éxito y nos permita seguir por mucho tiempo las aventuras de la vamp más clásica del universo batmaniano.

El inicio de esta nueva etapa coincide con el evento Un año después, que resultará familiar a los seguidores del Universo DC, y que consiste básicamente, por motivos relacionados con la miniserie Crisis Infinita, en saltar un año hacia el futuro y continuar la historia a partir de aquí. Lo ocurrido durante este año “perdido” se narra, por un lado, en la miniserie semanal 52, editándose en nuestro país en estos momentos, y por el otro, en las diferentes series, a base de flashbacks y otros recursos narrativos.

Por lo que hace a la serie que nos ocupa, esta nueva etapa mantiene al guionista Will Pfeifer y sustituye a Pete Woods por el español David López a los lápices, entintado por Álvaro López y coloreado por Jeromy Cox. Y las sorpresas comienzan desde las primeras páginas, con cambios que, esta vez sí, parecen realmente fundamentales. Pfeifer saca partido del salto temporal, planteando un panorama general realmente novedoso y sembrando una serie de interrogantes sobre lo ocurrido en el interín. Además, hace entrar en escena a un nuevo villano, recupera otro de la etapa anterior y pone en juego a los secundarios habituales desde la etapa de Ed Brubaker, concediéndoles bastante protagonismo y dando una sensación de familiaridad pese a los cambios muy de agradecer. Batman vuelve a hacer aparición, algo habitual en esta colección, en una escena bastante simpática y emotiva.

Por lo que hace al dibujo, en mi opinión David López da un salto cualitativo -respecto al único referente suyo que tenía, el Fallen Angel que hiciera junto a Peter David, recientemente editado aquí- realmente impresionante. López realiza un trabajo casi increíble en una serie mensual, detallado y primoroso, excelentemente narrado y de una gran belleza plástica. Todos los aspectos del tebeo están cuidados, la composición de la página, la expresividad de los personajes, la claridad narrativa, la limpieza y nitidez de los elementos de la página, la ambientación, los decorados… Casi no puedo creer que alguien sea capaz de trabajarse tanto un tebeo con los demenciales ritmos de publicación de una serie de este tipo, pero David López nos sorprende, no sólo con su talento para el dibujo, sino con su rapidez y profesionalidad. Sin duda, un elemento imprescindible en el resultado final es el excelente entintado de Álvaro López, de trazo fino, limpio y detallado. El color de Jeromy Cox, por su parte, es bastante llamativo, pero tal vez disuelva un tanto la imagen en ciertas ocasiones, dificultando la apreciación del detallista dibujo de David y Álvaro. Sea como fuere, ésta serie se convierte desde ya, para mi personal gusto, en una de las mejor dibujadas del panorama mainstream, superando por goleada a otras mucho más cacareadas pero muy inferiores en comparación.

Así pues nos encontramos, en mi opinión, con la que debe ser una de las mejores series de su género entre las que se publican en la actualidad en nuestro país. Pfeifer parece haberle cogido el pulso a la felina y a sus secundarios, y tras unos comienzos que me parecieron algo dubitativos, escribe aquí unos tebeos entretenidos, bien dialogados, con buenas dosis de intriga, acción, algo de humor, personajes convincentes y una trama que se sigue con interés. En el haber, uno de los cambios aplicados al statu quo de Selina parece hipotecar al personaje de cara al futuro, pero bien, ya veremos qué tal se maneja; de momento, se le está sacando buen partido, y resulta interesante ver a la gatita haciendo frente a su nuevo rol. Por otra parte, no puedo evitar el mencionarlo, Selina por fin vuelve a lucir el cabello largo, y gracias al buen hacer de dibujante y entintador se ve realmente hermosa. Y éste no es el único cambio a nivel físico, tal y como queda bien patente en una divertida escena al ponerse el traje de Catwoman…

En suma: tebeo más que recomendable para pasar un buen rato, si te gustan los tebeos de héroes enmascarados, acción, intriga y entretenimiento digno y de calidad, y con un arte realmente memorable. Una de las mejores series, sin duda, surgidas del evento Un año después; merece, desde luego, su publicación, que espero no pase desapercibida entre los aficionados al género y podamos seguir en nuestro país por mucho tiempo.

Y si queréis leer una excelente reseña del mismo tebeo, no os perdáis la del gran Tebeonauta en Es la hora de las tortas!!!

Publicado en DC, Universo DC | 5 Comentarios »